A través de un proyecto de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián, estudiantes de la Escuela Buena Esperanza aplicaron 256 encuestas a vecinos de Curanilahue para identificar brechas socioambientales y aportar información que permita impulsar futuras acciones frente a los efectos del cambio climático.
Durante dos jornadas, niños y niñas de entre 5° y 8° básico cambiaron la sala de clases por las calles de Curanilahue. Como parte de la Encuestatón por el cambio climático, integrantes del grupo Explora de la Escuela F-763 Buena Esperanza de Curanilahue recorrieron el centro cívico y sectores aledaños para conocer cómo su comunidad percibe los desafíos ambientales de la comuna.
La actividad se desarrolló en el marco de la Iniciativa de Innovación Abierta Nuestra Tierra, Nuestro Clima: revelando brechas socioambientales frente al cambio climático en Curanilahue, instrumento de Vinculación con el Medio (VcM) que impulsa la Universidad San Sebastián (USS) junto a la Escuela Buena Esperanza y la Ilustre Municipalidad de Curanilahue.
La iniciativa también es parte del Programa Territorial Hito Más Comunidad, de VcM,y es liderada por Constanza Quiroz, académica del Departamento de Ciencias Biológicas y Químicas de la Facultad de Ciencias, con participación de estudiantes de Geología, Medicina, Obstetricia, Terapia Ocupacional y Trabajo Social.
De estudiantes a investigadores de su comunidad
Desde abril, estudiantes USS desarrollaron talleres sobre cambio climático, y su impacto sobre aspectos psicosociales, la salud y enfermedades infecciosas. A partir de esos aprendizajes, los escolares propusieron preguntas para construir, junto al equipo universitario y representantes municipales, el instrumento que posteriormente aplicarían a la comunidad.
Las jornadas permitieron reunir 256 encuestas y, al mismo tiempo, involucrar directamente a los escolares en el levantamiento de información sobre su propio territorio. “Los niños y niñas han participado desde el inicio en la co-construcción de la encuesta, proponiendo preguntas para el instrumento”, explicó Quiroz.
Desde la Escuela Buena Esperanza, Valeria Fontalba, profesora del Grupo Explora, destacó cómo la actividad acerca a los estudiantes a su territorio. “Les ayuda a entender que ellos también son parte de su comunidad y que pueden aportar. Les permite desarrollar conciencia sobre lo que ocurre en su entorno”, señaló.
Aprender en terreno y proyectar nuevas acciones
Mariela Medrano, directora de Medio Ambiente, Aseo y Ornato de la Municipalidad de Curanilahue, valoró la articulación entre instituciones. “Que nos unamos municipios, educación y también universidades fortalece mucho más los aprendizajes de los niños. Logran conectarse más con el entorno y entender las problemáticas a nivel global y también comunales”, afirmó.
Para los estudiantes USS, el proyecto también significó llevar su formación fuera del aula. Benjamín Montero, estudiante de Geología, señaló que “no todo el mundo conoce realmente el efecto del cambio climático ni tampoco maneras en que ellos pueden ayudar a revertirlo, por lo que es esencial compartir estos conocimientos”.
La próxima etapa será analizar los resultados junto a la Municipalidad de Curanilahue y la Escuela Buena Esperanza, para reconocer dónde se encuentran las principales vulnerabilidades socioambientales. “Con esta información, se convocará a diferentes entidades a proponer soluciones para estas necesidades en la comuna”, adelantó Quiroz.
Katherine Gallardo, estudiante de 8° básico, resume bien el espíritu de la iniciativa. “Ahora que voy a pasar a una nueva etapa, quiero influir en las nuevas personas que me rodeen e instar incluso a quienes sean mayores que yo o autoridades. Si se me da la oportunidad, quiero hablar siempre de la importancia de cuidar las áreas verdes y plantar árboles”, expresó.
Fuente: USS.