Al parecer, estamos en presencia de un fenómeno que está transformando la gestión de las instituciones de educación superior en nuestro país y que merece un tiempo de reflexión.
El sostenido aumento de mujeres electas como rectoras en las universidades chilenas está configurando un nuevo mapa de poder en Chile, desde que en 2019 asumiera la primera rectora electa, Natacha Pino Acuña, en la Universidad de Aysén.
¿Qué está ocurriendo con el liderazgo de las instituciones de educación superior durante los últimos cuatro años? Hemos visto asumir los más altos cargos directivos en instituciones que históricamente han sido lideradas por hombres, como es el caso de la Universidad de Chile, la Universidad de Tarapacá, la Universidad Tecnológica Metropolitana y, recientemente, la Universidad de Concepción.
En efecto, en el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), el 26% de las universidades está liderado por mujeres, una cifra inédita que, junto a cuatro rectoras de universidades privadas no pertenecientes al CRUCH, viene a modificar la composición de la gobernanza en la educación superior con un sello descentralizador, pues este avance no sólo se concentra en la Región Metropolitana, sino que se expande a distintas regiones del norte y sur del país.
Lo anterior generó, además, la modificación oficial del CRUCH a “Consejo de Rectoras y Rectores”, después de 70 años de existencia. Esta actualización en el uso del lenguaje permite visibilizar un avance histórico en materia de equidad de género.
Si a ello se agrega la presidencia del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH) por parte de la rectora de la Universidad Tecnológica Metropolitana, Marisol Durán Santis, electa por sus pares durante mayo de 2026, observamos un interesante movimiento que puede atribuirse a un cambio estructural profundo, con potentes señales en la deconstrucción de los estereotipos tradicionales de género.
El fenómeno va más allá de lo local. En la Unión Europea, una de cada cuatro universidades está siendo liderada por una mujer. Destaca, por estos días, la elección de una mujer luego de más de 400 años de liderazgo masculino en la Universidad de Santiago de Compostela, España. Asimismo, en los países de la OCDE esta cifra alcanza el 25%.
Resistencias culturales
¿Qué explicaría este fenómeno? Sin duda, no se trata de una casualidad, una moda o un efecto reciente, ni tampoco de una única causa, sino más bien de un proceso paulatino iniciado con los movimientos feministas de mediados del siglo XIX y el importante desarrollo de las teorías de género durante el siglo XX. A ello se suma la dictación de marcos normativos y convenciones internacionales en materia de igualdad de género, cuestión que ha incidido en procesos sociales, legales y culturales, sentando las bases para la defensa de los derechos de las mujeres y las diversidades sexo-genéricas.
Las lideresas que hoy encabezan las universidades chilenas debieron vencer diversas barreras estructurales, como la naturalización de relaciones de subordinación y las resistencias culturales frente a nuevas configuraciones en el ejercicio del poder. Las movilizaciones estudiantiles de 2018 cuestionaron ese orden y provocaron la reacción del Estado en materia de resguardar ambientes seguros y libres de violencia de género en las instituciones de educación superior.
Las elecciones democráticas de la alta dirección universitaria durante la última década demuestran que los liderazgos tradicionales hegemónicos han experimentado un desgaste en su diseño, abriendo paso a la diversidad y a la discusión de temáticas históricamente invisibilizadas, como la corresponsabilidad social de los cuidados, las brechas de género en la carrera académica y otras materias en las que han persistido las desigualdades.
Sin embargo, no todo está logrado. Esta “buena racha” no debería llamarnos la atención. El día en que ello ocurra habremos logrado acercarnos a la ansiada igualdad sustantiva entre los géneros y, sólo entonces, estos hechos dejarán de tener sentido como noticia.
María Claudia Ormazábal Abusleme
Directora de Equidad de Género UTEM
Fuente: vitalcomunicaciones.