● El estudio revela que, aunque el 87% de quienes tienen una alta diversidad de
actividades declara estar satisfecho con su vida, persisten brechas críticas: las
mujeres y personas de menores ingresos enfrentan mayores restricciones para
acceder a un ocio recreativo y social.
El uso del tiempo libre ha dejado de ser un aspecto residual para convertirse en un pilar
del bienestar subjetivo en la vejez. Según el reporte N°43 del Observatorio del
Envejecimiento UC-Confuturo, titulado “El tiempo libre y el ocio en la vejez: usos,
significados y desigualdades”, el ocio en Chile hoy está marcado por una fuerte
concentración de actividades en el entorno inmediato de la persona mayor y una
reorganización selectiva de actividades a medida que se avanza en edad.
Los resultados del reporte evidencian que el ocio en la vejez trasciende la simple
ocupación del tiempo, siendo un factor clave para la salud mental y la integración social.
No obstante, el estudio advierte que el descanso sigue siendo un recurso profundamente
desigual: el nivel socioeconómico y la sobrecarga de labores de cuidado restringen el
acceso al tiempo libre, afectando principalmente a las mujeres e impidiendo que el
derecho al disfrute se ejerza de forma equitativa.
Radiografía del ocio: Entre la pantalla y la conversación
La radiografía del uso del tiempo, basada en la última Encuesta Nacional de Uso del
Tiempo (ENUT), destaca que el uso de medios de comunicación es la actividad más
transversal de la población mayor, alcanzando una participación del 98%.
En un día tipo, ver televisión o videos lidera las prácticas recreativas con un 91% de
alcance y una dedicación promedio de 2 horas y 14 minutos, seguida por la interacción
social presencial que convoca al 77% de las personas mayores. Por otro lado, el
descanso exclusivo o la meditación ganan terreno con el avance de los años, llegando a
involucrar al 61% de quienes superan los 80 años.
Desigualdades de género y socioeconómicas
El reporte identifica que el acceso a un ocio con propósito no es una elección puramente
individual, sino que está condicionado por barreras estructurales y desigualdades de
género acumuladas. Las mujeres aparecen sobrerrepresentadas en perfiles de ocio
restringido debido a la persistente sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no
remunerados que no cesa en la vejez.
Esta realidad se traduce en que las personas que realizan tareas domésticas descansan,
en promedio, cerca de 45 minutos diarios menos que quienes no tienen esa carga.
Asimismo, la brecha educativa se manifiesta como el factor más pronunciado en la
participación social, donde quienes poseen educación superior destinan más de media
hora diaria adicional a actividades grupales y deporte frente a quienes cuentan con
educación básica.
Perfiles de ocio y satisfacción
El estudio utilizó un análisis de clases latentes para identificar cuatro perfiles de
comportamiento:
- Ocio diverso: Personas con alta participación en cultura, redes sociales y deporte
(el grupo con mayor satisfacción vital). - Ocio relacional: Centrado en vínculos sociales y tecnologías.
- Ocio reposado: Orientado a la interacción cercana y el descanso.
- Ocio restringido: Caracterizado por bajas probabilidades de participación en casi
cualquier actividad debido a falta de tiempo, salud o recursos.
Asimismo, el documento advierte sobre el riesgo de la “lógica productivista” del
envejecimiento activo. Valentina Jorquera, Investigadora y Coordinadora del
Observatorio del Envejecimiento UC – Confuturo, advierte en el reporte que el ocio debe
ser valorado por el placer personal que reporta y no solo por su utilidad para la salud
física. “El desafío es asegurar que los años ganados en esperanza de vida sean habitados
con autonomía y sentido, reconociendo el descanso y el disfrute como derechos
legítimos”, concluye el informe.
Frente a esta realidad, Mauricio Fasce, Gerente General de Compañía de Seguros
Confuturo, afirma que “uno de los principales objetivos del Observatorio del
Envejecimiento es precisamente el poner a disposición de tomadores de decisiones -tanto
públicos como privados- información que dé cuenta de la realidad que viven las personas
mayores del país, de manera de generar los cambios necesarios para transitar hacia una
sociedad que valore a todos sus habitantes, sin importar su edad, y que brinde productos
y servicios que respondan a las nuevas necesidades de un país que vive más, y merece
vivir mejor”.
Fuente: Parla.