Trámites confusos, plataformas poco intuitivas, espacios urbanos que desorientan y servicios excluyentes dan cuenta de una deuda persistente: la escasa incorporación del Diseño como herramienta estratégica en políticas públicas.
En tiempos en que la inteligencia artificial promete modernizar esta gestión, conviene preguntarse si estamos resolviendo problemas estructurales o simplemente sofisticando sistemas mal diseñados. En Chile, muchas dificultades en la relación a las personas con lo público no responden a una falta de tecnología, sino a una falta de diseño centrado en las personas.
Diseñar no es sólo una cuestión estética. Implica organizar cómo accedemos a derechos, cómo se comprende la información y cómo habitamos ciudades. Cuando esa mirada está ausente, emergen dinámicas de exclusión, desigualdad y frustración.
La irrupción de la inteligencia artificial vuelve este escenario aún más complejo. Automatizar procesos deficientes no necesariamente los mejora; muchas veces sólo los hace más rápidos, menos transparentes y más difíciles de cuestionar. Sin diseño estratégico, inclusivo y centrado en las personas, la inteligencia artificial corre el riesgo de maquillar ineficiencias estructurales en lugar de resolverlas.
Diseño con sentido social
Lo planteado afecta especialmente a quienes enfrentan más barreras: personas mayores, comunidades con menor alfabetización digital y usuarios con capacidades diversas. Chile envejece aceleradamente, pero seguimos diseñando ciudades, servicios y políticas como si la vejez fuera una excepción.
Diversos estudios e instituciones han evidenciado que miles de personas mayores enfrentan diariamente barreras urbanas y digitales que limitan su autonomía. Estas no son limitaciones individuales, sino fallas estructurales de diseño público.
Ninguna tecnología inteligente reemplaza espacios y servicios accesibles, seguros e inclusivos. La verdadera innovación pública no depende sólo de digitalización, sino de pertinencia social.
Como ha sostenido la OECD, un Estado verdaderamente inteligente no es aquel que suma más tecnología, sino aquel que comprende mejor a las personas para las que existe. El verdadero desafío no es construir un Estado más tecnológico, sino un Estado más inteligentemente diseñado.
En el Día Mundial del Diseño es fundamental reconocer que se habla no sólo de una disciplina creativa, sino que también de una herramienta política, social y estratégica para transformar lo público. El futuro en esta materia no dependerá únicamente de cuánta inteligencia artificial incorporamos, sino de cuán capaces seamos de orientarla desde un diseño con sentido social.
Pilar del Real Westphal
Dra. Innovación Tecnológica en Ingeniería de Producto y Procesos
Directora del Departamento de DiseñoUniversidad Tecnológica Metropolitana
Fuente: Vital Comunicaciones.