A través del Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio Guardianes Ambientales, estudiantes y académicos de la Universidad San Sebastián trabajan en el levantamiento de información sobre agua, suelo, biodiversidad y riesgos ambientales, con el fin de apoyar la restauración ecológica de una de las principales reservas naturales urbanas de la Región Metropolitana.
En la entrada hacia la precordillera de Santiago, el Parque Mahuida convive con una tensión cada vez más visible. Es un espacio de encuentro para familias, deportistas, estudiantes y vecinos, pero también una reserva natural expuesta a la sequía, la erosión de suelos, el uso intensivo de senderos, el riesgo de incendios y la presión urbana sobre el bosque esclerófilo.
Ese es el bello escenario natural en el que se desarrolla Guardianes Ambientales, Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) de la Universidad San Sebastián, que busca construir una línea base ambiental que permita conocer mejor qué ocurre en distintas zonas del parque.
Para ello, la iniciativa contempla la realización de mediciones estacionales de agua y suelo, registro de biodiversidad, diagnóstico de riesgos ambientales y elaboración de mapas mediante Sistemas de Información Geográfica, con trabajo en terreno y laboratorio junto al equipo del Parque Mahuida.
Cambio climático
Dayra Escudero, secretaria de Estudios de Bachillerato en Ciencias de la Salud d ela Universidad San Sebastián, y líder del proyecto, explica que el punto de partida es observar los efectos del cambio climático en un lugar concreto. “Muchas veces hablamos del cambio climático de manera muy global, pero sus efectos ya se ven en territorios concretos”, plantea, al referirse a cambios en la disponibilidad de agua, erosión de suelos y pérdida de biodiversidad. En el caso del Parque Mahuida, agrega, esta información es clave por el rol ambiental que cumple para Santiago y por la presión que enfrenta como espacio natural abierto a la comunidad.
Paralelamente, se realizarán campañas de monitoreo de calidad de agua, caracterización de suelos, observación de flora y fauna, análisis de amenazas ambientales y productos cartográficos que puedan ser utilizados por la administración del recinto.
Escudero explica que la información permitirá mirar el parque de manera integrada, considerando sus condiciones naturales y la relación permanente con quienes lo visitan. “No solo estamos observando variables ambientales aisladas, sino entendiendo el parque como un sistema vivo que está constantemente interactuando con la ciudad y con las personas que lo visitan”, señala.
El valor de la información
Desde el Parque Mahuida, Juan Pablo Valenzuela, encargado del área de restauración y vivero, mira el proyecto como una oportunidad concreta para ordenar información que hoy es clave en restauración. “La falta de información propia del parque nos ha limitado en las propuestas de conservación. En un trabajo donde los recursos, fondos e insumos siempre son acotados, contar con datos sobre agua, suelo, biodiversidad y riesgos ambientales permitirá avanzar con mayor precisión. El mayor desafío es con poca información hacer mucho”, sostiene.
Para Valenzuela, esa evidencia también ayudará a comunicar mejor el estado del parque a la comunidad, porque “con información se puede generar empatía y, con ello, la protección de los sitios”.
Guardianes Ambientales, proyecto que tributa al Programa Territorial Hito Más Turismo Sostenible, de VcM, también busca que los estudiantes aprendan en un escenario real de conservación. Su participación incluye salidas a terreno, toma de muestras, mediciones in situ, análisis de laboratorio, registro de biodiversidad, interpretación de datos y propuestas de mitigación y adaptación frente a riesgos ambientales.
Aprender donde ocurre el problema
Para Lucas Méndez, estudiante de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental USS, la iniciativa permite pasar de los contenidos académicos a una experiencia aplicada. “Muchas veces las ideas existen, pero se quedan en el papel. Este proyecto representa la oportunidad de poder poner en práctica los conocimientos a través de una acción concreta en beneficio al Parque Mahuida”, comenta.
En su caso, el trabajo estará vinculado al diagnóstico de amenazas como sequía, erosión, aumento de temperaturas, riesgo de incendios y presión sobre la vegetación. Méndez sostiene que el terreno cambia la forma de comprender estos fenómenos. “No es lo mismo leer sobre erosión o sequía que ir al parque y verlo con tus propios ojos”, afirma.
Ese aprendizaje aplicado es parte central de la iniciativa. Los estudiantes deberán observar, medir, interpretar información y comunicar resultados que pueden ser útiles para la gestión del parque. Además, se contempla una actividad de educación ambiental dirigida a la comunidad, donde se compartirán resultados y se realizará un trabajo vinculado al vivero, con acciones asociadas a especies nativas, germinación y restauración ecológica.
Para Méndez, la experiencia también cambia la manera de mirar los desafíos ambientales. “El cambio climático deja de ser algo que ves en una presentación y se convierte en algo tangible que tú puedes ayudar a enfrentar”, señala.
Fuente: USS.