- Mientras el norte minero registra medianas salariales de hasta $1.710.000, el sur agrícola evidencia un agudo estancamiento laboral, empujando la informalidad regional a niveles de hasta 34,7%.
- El director del Trabajo, David Oddó, manifestó que las cifras actuales y la informalidad preocupan al organismo, adelantando que destinarán gran parte de sus recursos para abordar este fenómeno y potenciar la formalización.
Santiago, 18 de junio de 2026.- El mercado laboral chileno atraviesa una pérdida de dinamismo tanto para el empleo total, como para el sector privado formal. La desocupación nacional se ubica en 9,1% y se mantiene por 40 meses consecutivos sobre el 8%. En el último trimestre, además, se registró una disminución de 39 mil empleos formales, mientras que el empleo informal aumentó en 107 mil puestos. Esto muestra que una parte importante de las nuevas ocupaciones se está generando fuera del empleo formal.
Los datos forman parte de una presentación con datos del Radar del Mercado Laboral de Buk, herramienta que procesa datos administrativos y anonimizados de nómina de más de 860 mil trabajadores, equivalentes al 18% del empleo privado formal del país, y muestra que el promedio nacional no refleja por completo las diferencias que existen entre regiones. Según el análisis, en Chile conviven al menos tres realidades laborales distintas según el territorio.
El informe de la plataforma de gestión de personas revela una brecha de hasta 88% entre regiones para la mediana salarial del país. El norte minero (Antofagasta, Atacama, Coquimbo y Tarapacá) lidera los ingresos con medianas que alcanzan los $1.710.000 en Atacama y $1.700.000 en Antofagasta, superando ampliamente la mediana nacional de $1.350.000. Sin embargo, esta zona muestra una alta volatilidad: Antofagasta anota una rotación laboral del 26,7%, casi el doble del promedio país (14,7%).
En contraste , las regiones del sur con mayor presencia agrícola, como Ñuble, Maule y La Araucanía concentran las remuneraciones más bajas y la menor movilidad. No obstante, la baja rotación en el sur —La Araucanía (8,6%) y Ñuble (9,1%)— no es sinónimo de estabilidad, sino de falta de oportunidades formales para cambiarse de empleo. Esta realidad coexiste con los índices de informalidad más agudos del país: 34,7% en La Araucanía y 30,5% en Ñuble, frente al promedio nacional del 27%. La mediana salarial en Ñuble apenas llega a los $909.000, lo que significa una diferencia de más de $800.000 respecto a Atacama.
Por su parte, la Región Metropolitana, Valparaíso, Biobío y Maule concentran el 65% del empleo formal privado (45% solo en la RM). En estas regiones, el peso de sus números maquilla deterioros silenciosos, como la caída real de 1,3% en los salarios de la Región Metropolitana, pese a tener una mediana de $1.390.000.
Los hallazgos del informe fueron analizados en un conversatorio que reunió a autoridades del sector público y privado, el director del Trabajo, David Oddó, y el fiscal de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Manuel Ignacio Hertz, para profundizar en las urgencias regulatorias y la necesidad de fiscalización estratégica en los territorios más afectados por la precarización.
“La informalidad y las cifras actuales nos preocupan de sobremanera. Está dentro de nuestros planes de trabajo atacar estos temas con fuerza. También mantener el empleo formal, pero tenemos foco en destinar gran parte de nuestros recursos a la informalidad”, señaló David Oddó, director del Trabajo.
Desde la perspectiva gremial, se apuntó a que las rigideces normativas actuales terminan desincentivando la contratación regulada en sectores clave como la agricultura de las regiones del
sur.
“Hoy día la nueva ley de migraciones, de alguna manera, ha puesto una camisa de fuerza que hace muy compleja la contratación. El límite del 15% para trabajadores extranjeros en empresas de más de 25 personas también es una complejidad. Eso ayuda harto a no promover la formalidad”, advirtió Manuel Ignacio Hertz, fiscal de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA).
Finalmente, el análisis sectorial concluyó que el desempleo femenino (10,5%) y la brecha salarial de género de un 16,8% (5,8 puntos porcentuales sobre el promedio OCDE) siguen siendo deficiencias estructurales del mercado. Desde Buk enfatizaron que el diseño de políticas públicas y estrategias corporativas ya no puede basarse en promedios nacionales, sino en datos territoriales específicos para activar eficazmente el empleo formal.
Fuente: Nexos