- Desde políticas para personas LGBTIQ+ hasta la incorporación laboral de personas con discapacidad, adherentes de Compromiso Minero muestran cómo la diversidad avanza como parte de una minería más moderna, inclusiva y preparada para los desafíos futuros.
En una operación minera, en una oficina de ingeniería, en una sala de operaciones o en un equipo de proveedores, el talento no siempre ha tenido las mismas oportunidades para ingresar y desarrollarse profesionalmente.
Durante años, muchas personas han enfrentado barreras físicas, culturales u organizacionales que han limitado sus oportunidades dentro de la minería.
Hoy, distintas experiencias muestran que esa conversación comienza a avanzar.
Tras la conmemoración del Mes del Orgullo, Compromiso Minero, red que reúne a más de 115 organizaciones del ecosistema minero, busca visibilizar experiencias concretas de sus adherentes que dan cuenta de cómo la diversidad y la inclusión avanzan progresivamente como parte del presente y del futuro de la minería.
Uno de esos casos es Vantaz, consultora tecnológica especializada en minería y adherente de Compromiso Minero, que desde 2020 comenzó a trabajar de manera sistemática en la inclusión de personas LGBTIQ+ como parte de su Estrategia de Sostenibilidad.
Ese compromiso se ha traducido en acciones concretas para fortalecer una cultura laboral más inclusiva: “En Vantaz la inclusión de personas LGBTIQ+ es parte de un trabajo sostenido que venimos desarrollando desde 2020. No se trata de iniciativas aisladas, sino de un compromiso que se ha ido incorporando en nuestra cultura y que hoy forma parte de nuestro ADN organizacional”, señala Marcela Huerta, subgerenta de Cultura y Personas de Vantaz.
Para sostener este trabajo, la compañía cuenta con un Comité de Diversidad, Equidad e Inclusión, junto a un grupo de colaboradores que participan activamente en el impulso de estas iniciativas.
“Este trabajo, nos ha permitido ser reconocidos por Pride Connection y Equidad CL como una de las Mejores Empresas para el Talento LGBTI+”, agrega Huerta.
La inclusión, sin embargo, no se expresa de una sola forma. En Antofagasta Minerals, también adherente de Compromiso Minero, el foco ha estado puesto en abrir más oportunidades laborales para personas con discapacidad y, sobre todo, en generar condiciones para que puedan desarrollarse y permanecer en la organización.
Durante los últimos dos años, la compañía ha mantenido una dotación de 2% de personas con discapacidad, por sobre el mínimo legal. Actualmente, 144 personas con discapacidad forman parte del grupo minero, y cerca del 80% trabaja directamente en operaciones.
“Hoy más que una acción para cumplir la ley laboral, tenemos la convicción de ir más allá respecto a la inclusión de personas con discapacidad. El desafío ahora es que las personas se desarrollen y permanezcan en nuestro grupo minero”, señalan desde Antofagasta Minerals.
Ese desafío implica mirar con más atención cómo están diseñados los espacios de trabajo, los turnos, la infraestructura y las dinámicas internas. No basta con abrir una vacante: también se requiere identificar qué ajustes son necesarios para que cada persona pueda aportar desde sus capacidades. En ese proceso, herramientas como los perfiles funcionales y los análisis de puestos han sido clave para avanzar hacia una inclusión más efectiva.
“Contar con equipos diversos es parte de las propuestas de valor de las organizaciones. La inclusión es una palanca clave para mejorar la seguridad psicológica en las personas y equipos, lo que se traduce en ambientes laborales más seguros, impulsar la mejora continua y fortalecer la innovación”, agregan desde Antofagasta Minerals.
En esa misma línea, BHP ha reforzado una estrategia integral de inclusión y diversidad que aborda distintas dimensiones: participación femenina, inclusión de personas LGBTIQ+, personas con discapacidad y pueblos indígenas.
La compañía ha avanzado en procesos de reclutamiento sin sesgos, programas de formación y desarrollo de talento femenino, políticas de trabajo flexible, adecuaciones de infraestructura en faena y una revisión salarial permanente orientada a asegurar la equidad.
Estos esfuerzos le han permitido a BHP superar el 45% de participación femenina en sus operaciones en Chile, con la mitad de las mujeres en posiciones de liderazgo. A ello se suma un 2,6% de personas con discapacidad en su dotación y un 11,8% de personas pertenecientes a pueblos indígenas.
Para Camila Torres, Principal Inclusión y Diversidad de BHP, avanzar en esta materia responde tanto a una transformación interna como a una necesidad del sector: “Avanzar en inclusión es clave para construir una industria más competitiva, sostenible y representativa de la sociedad. Equipos diversos no solo enriquecen la cultura organizacional, sino que también mejoran los resultados del negocio y fortalecen entornos laborales más seguros y respetuosos”, señala.
La compañía también ha fortalecido este trabajo a través de políticas de no discriminación, procesos inclusivos y redes internas como Jasper, que promueve la visibilidad y participación de la comunidad LGBTIQ+ en todas las operaciones de BHP en el mundo. De esta manera, la diversidad deja de ser una iniciativa puntual y comienza a integrarse en la forma en que la organización gestiona sus equipos y acompaña la experiencia laboral de sus trabajadores.
En una industria en constante transformación, avanzar en diversidad e inclusión no solo responde a una transformación cultural, sino también a una necesidad estratégica. Incorporar distintas experiencias, miradas y capacidades permite fortalecer los equipos, atraer nuevos talentos y construir una minería más preparada para los desafíos de hoy y del futuro.
Fuente: Feedback