La investigadora y docente de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), Maité Rodríguez Díaz, llama a desconfiar de las promesas de pérdida de peso inmediata tras las Fiestas Patrias y advierte sobre los riesgos de utilizar quemagrasa, estimulantes, diuréticos, laxantes u otros productos similares.
Después de varios días de celebraciones, con abundante comida, tragos y cambios en la rutina de vida en las Fiestas Patrias, existe la tentación en algunas personas por buscar una recuperación rápida de su físico a través de suplementos, productos “naturales” o medicamentos para adelgazar.
Sin embargo, la especialista Maité Rodríguez Díaz -jefa de la carrera de Química y Farmacia, de la Facultad de Ciencias Naturales, Matemática y del Medio Ambiente UTEM- explica que una baja rápida de peso no necesariamente significa una pérdida de grasa, ya que las variaciones de corto plazo también pueden estar relacionadas con cambios en la alimentación y en el consumo de líquidos del organismo.
“Lo más importante es que en temas de salud, una promesa de que habrá una pérdida de peso instantánea o rápida es más bien una señal de alerta y no debe constituir un argumento de venta”, indica la también docente e investigadora.
Entre los productos que requieren especial precaución se encuentran los denominados “quemagrasa” o estimulantes, los diuréticos y laxantes utilizados para adelgazar y los supresores del apetito sin supervisión profesional.
La académica advierte que los diuréticos y laxantes no eliminan grasa corporal y que su uso inadecuado puede provocar deshidratación y alteraciones de los electrolitos. Además, determinados compuestos presentes en productos destinados a una reducción rápida de peso pueden afectar el metabolismo, la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
“El principal riesgo de estos ‘productos naturales’ es que buscan una reducción rápida de peso mediante el efecto de los compuestos químicos contienen, los que pueden alterar el metabolismo, la presión arterial, la frecuencia cardíaca o el equilibrio de líquidos y electrolitos”, subraya la docente universitaria.
Lo “natural” no es sinónimo de inocuo
Rodríguez Díaz también llama a no asumir que un producto es seguro por estar elaborado a partir de plantas.
Los organismos vegetales y sus extractos contienen sustancias biológicamente activas que pueden producir efectos adversos e interactuar con medicamentos o alimentos. En productos de procedencia dudosa, además, puede existir adulteración o una composición diferente de la declarada.
Por ello, se recomienda revisar ingredientes, cantidades, fabricante, advertencias, condiciones de uso y respaldo sanitario, y desconfiar especialmente cuando la composición no está claramente especificada o se prometen resultados rápidos.
Suplementos y medicamentos
La especialista enfatiza que un suplemento alimentario no debe confundirse con un medicamento ni presentarse como un tratamiento para bajar de peso.
“Un medicamento contiene principios activos destinados a prevenir, tratar o controlar una enfermedad y debe cumplir exigencias específicas de calidad, seguridad y eficacia. Un suplemento alimentario complementa la dieta y no debería presentarse como tratamiento para bajar de peso”, dice.
Asimismo, que un producto se venda libremente no significa que sea apropiado para todas las personas.
Volver a los hábitos
Frente a la intención de recuperar rápidamente el peso después de las celebraciones, Rodríguez Díaz recomienda retomar progresivamente los hábitos habituales, con una alimentación equilibrada, buena hidratación, actividad física apropiada, descanso suficiente y horarios regulares.
“No es necesario ‘compensar’ algunos días de celebración con dietas extremas o productos para adelgazar”, enfatiza.
La académica plantea que, ante cualquier preocupación por el peso, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud. “El organismo necesita recuperar su rutina, no ser sometido a medidas extremas”.
Fuente: Vital Comunicaciones