- Estudio “Chile Nos Habla”, elaborado por la Universidad San Sebastián, revela que el conocimiento y las visitas a hitos históricos van al alza. No obstante, la falta de información y la complejidad de los trámites estatales asoman como los principales desafíos.
El patrimonio cultural consolida su espacio en la agenda pública y en la vida cotidiana de los chilenos, aunque su despliegue aún enfrenta importantes nudos críticos. Así lo demuestra la última edición del estudio “Chile Nos Habla: Patrimonio”, desarrollado en conjunto por el Centro de Políticas Públicas y la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad San Sebastián (USS).
La investigación, aplicada en mayo de este año a casi mil personas a nivel nacional, evidencia un repunte en el interés y la participación ciudadana, gatillado en gran medida por hitos como el Día de los Patrimonios. Sin embargo, el diagnóstico también enciende alertas respecto a las barreras de acceso, el déficit de información y una mirada crítica hacia el marco institucional regulatorio.
El “boom” de las visitas y el arraigo local
Los datos muestran un avance cuantitativo en la vinculación de las personas con su entorno histórico. Un 79% de los encuestados declaró conocer algún tipo de patrimonio en su comuna, lo que representa un alza respecto al 75% registrado en la medición anterior.
El arraigo de las actividades culturales también muestra números positivos. Quienes afirman haber asistido alguna vez al Día de los Patrimonios pasaron del 53,6% al 59,5%. También crece la cercanía con espacios patrimoniales, un 25,5% de los consultados visitó un monumento, sitio histórico o exposición durante el último mes, superando el 19,8% de la medición previa.
“El patrimonio no solo habla de nuestra historia, también proyecta la forma en que construimos ciudad, identidad y cohesión social”, analiza Loreto Lyon, decana de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la USS. A su juicio, el sondeo refleja “avances relevantes en valoración ciudadana, pero también la necesidad de seguir fortaleciendo herramientas de protección, acceso y educación”.
Las barreras: Desinformación y centralismo
Pese al entusiasmo, los chilenos reconocen dificultades sustantivas para conectar con la oferta cultural. Al ser consultados por las razones que impiden una mayor frecuencia de visitas, la falta de información lidera con un 45,5%.
Le siguen la escasa oferta en ciertas zonas de residencia (35,3%),lo que devela una persistente brecha territorial y de centralismo, y la falta de tiempo (31,5%).
El dilema del desarrollo y la burocracia estatal
Uno de los puntos más complejos del estudio aborda la institucionalidad. Solo un 30% de los ciudadanos evalúa como “adecuado” o “muy adecuado” el actual sistema de protección patrimonial en Chile. Además, un 56% califica los procesos y permisos estatales para intervenir bienes patrimoniales como “relativamente” o “muy complejos”.
Respecto a la tensión clásica entre la conservación y el crecimiento económico, la opinión pública se muestra dividida en partes casi iguales, un 44% estima ambos objetivos deben equilibrarse, mientras un 43% considera que debe priorizarse la protección patrimonial.
Para Carlos Maillet, director de la carrera de Arte y Conservación del Patrimonio de la USS, las cifras entregan luces clave para las políticas públicas: “Los resultados muestran una ciudadanía que reconoce el valor cultural del patrimonio, pero que también identifica barreras de acceso y oportunidades de mejora institucional que es necesario abordar”.
Una alta demanda por educación y formación técnica
El informe de la USS identifica un fuerte nicho de oportunidad en el plano educativo. Existe un consenso casi absoluto respecto a la necesidad de sensibilizar a las nuevas generaciones: la idea de incorporar contenidos de educación patrimonial al currículo escolar formal obtuvo una nota de 8,9 puntos de un máximo de 10. Asimismo, el interés por especializarse va más allá de la mera curiosidad, el 61% manifiesta interés en capacitaciones vinculadas al área. Mientras que el 25%, es decir, uno de cada cuatro encuestados, estaría dispuesto a cursar programas universitarios en la materia.
Desde la casa de estudios apuntan a que estos antecedentes refuerzan la urgencia de transitar hacia una oferta formativa más sólida y visible en conservación, concebida no solo como una disciplina técnica, sino como una herramienta estratégica para modernizar la gestión pública, agilizar los procesos de mediación y robustecer la confianza en las instituciones del sector.
Ficha Técnica encuesta:
La encuesta fue aplicada entre el 8 y el 18 de mayo de 2026 a un universo de 984 personas mayores de 18 años, residentes en las 16 regiones del país. El estudio cuenta con un margen de error de 3,12% y un nivel de confianza del 95%.
Fuente: USS