La belleza y el cuidado personal atraviesan un cambio de paradigma hacia la ciencia de precisión. Tras años dominados por el uso indiscriminado de múltiples capas de productos, hoy se enfoca en la eficacia de los ingredientes. Es así como una tecnología utilizada en el sector agrícola y otras industrias es hoy aplicada en el skincare. Gracias a las nanoburbujas de oxígeno, se convierte al agua en un principio activo, y es que, en la mayoría de las formulaciones cosméticas tradicionales, el agua representa entre un 70% y un 85% de la mezcla, según la International Nomenclature Cosmetic Ingredient, y la Cosmetic Ingredient Database (CosIng) europea, lo que se traduce en que funcione únicamente como un excipiente.
La propuesta científica de The Drop Effect subvierte esta lógica mediante una tecnología que interviene la estructura acuosa con nanoburbujas de oxígeno, alterando la dinámica de la fórmula a nivel molecular. En modelos de estudio, se ha demostrado que la presencia de nanoburbujas facilita la distribución de los componentes y acelera hasta seis veces más rápido la penetración de moléculas, como el ácido hialurónico, en la piel, estimulando además la revitalización de los fibroblastos, células esenciales en la síntesis de colágeno y elastina.
“Descubrimos que se estaba desaprovechando el componente mayoritario del skincare. Al aplicar la tecnología de Kran Nanobubble a la base acuosa, logramos que los activos botánicos y biomiméticos no se queden en la capa superficial, sino que interactúen de forma profunda y respetuosa con la biología cutánea. Al final del día se trata de lograr que la ciencia detrás de la fórmula funcione con la máxima precisión”, explicó la socia fundadora y directora general de The Drop Effect, Francisca De la Barra.
De la Barra comentó además que el avance científico de las nanoburbujas se complementa con agua de la Patagonia y el patentado activo BIO-AP4, proveniente de rosa mosqueta orgánica cultivada en suelos volcánicos aledaños al Salto del Laja.
En cuanto al proceso de fabricación, para preservar la integridad molecular de los activos, se realiza en Chile bajo procesos en frío. A la vez, The Drop Effect, co-formula con laboratorios coreanos: “Queríamos que el más alto estándar de la industria del skincare estuviera en nuestras fórmulas”, justificó De la Barra.
Con miras a los próximos años, la compañía apunta a liderar la exportación de skincare con biotecnología desde Chile hacia mercados como Estados Unidos, México, Japón y Corea del Sur, además de reforzar su estrategia digital mediante shipping en Amazon. “Queremos demostrar que desde Chile se pueden desarrollar productos para el cuidado de la piel altamente tecnológicos y respaldados por la comunidad médica. El futuro del skincare está en la ciencia aplicada”, concluyó la socia fundadora.
Fuente: Zeta Comunicaciones