- Aunque según cifras de la DGA, la minería es uno de los sectores productivos que menos utiliza este recurso, una parte importante de la ciudadanía aún percibe que es el principal consumidor de este recurso
Un reciente estudio de percepciones ciudadanas de ACADES–Criteria 2026 revela una brecha significativa entre lo que la opinión pública cree y lo que muestran los datos sobre el uso del agua en Chile.
Según cifras de la Dirección General de Aguas (DGA), la minería utiliza solo el 4% del agua continental. En contraste, el uso agropecuario concentra el 72% y el consumo humano el 12%. Sin embargo, tres de cada diez personas encuestadas por ACADES–Criteria creen que la minería es el principal consumidor de este recurso en el país.
En este contexto, la minería ha avanzado durante la última década en una transición hídrica orientada a reducir su dependencia de fuentes continentales, mediante una mayor recirculación en sus procesos, incorporación de agua de mar, y eficiencia en sus procesos para ir adaptando sus procesos para reducir progresivamente la presión sobre las fuentes continentales.
El estudio evidencia un alto respaldo ciudadano a soluciones hídricas como la desalación y la reutilización de aguas tratadas, valoradas por su aporte al abastecimiento del país y a la reducción de la presión sobre fuentes continentales. Sin embargo, este apoyo convive con brechas de información relevantes: un 22% cree que en Chile no existen plantas desaladoras y un 31% declara no saberlo, pese a que esta tecnología ya opera en distintas regiones
Al respecto, Rafael Palacios, vicepresidente ejecutivo Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) y adherente de Compromiso Minero, señala que “la desalación de agua de mar no es ciencia ficción, sino una tecnología que funciona en nuestro país desde el año 2000 y que nos ha llevado a ocupar un lugar de vanguardia en la región”.
Agrega que en la actualidad el país cuenta con 24 plantas que hoy producen más de 14.000 litros por segundo de agua “abasteciendo a la minería, la agricultura, grandes centros urbanos y pequeñas comunidades rurales que, de otra forma, no podrían operar ni crecer”.
Según el estudio “Proyección de la Demanda de Agua en la Minería del Cobre 2025–2034”, de Cochilco, el uso de agua de mar en la minería pasará de representar el 40,7% del consumo hídrico del sector a un 67,6% hacia 2034. Paralelamente, el uso de agua continental desde este sector disminuirá significativamente en regiones especialmente afectadas por la escasez hídrica, con caídas proyectadas de 62% en Tarapacá, 50% en Antofagasta y 83% en Coquimbo.
Desde el norte del país, Juan José Ronsecco, presidente de CORPROA y adherente de Compromiso Minero destaca que el respaldo ciudadano a estas soluciones abre una oportunidad concreta: “Para una región donde el agua es un factor crítico, creemos que, además de la minería, los demás sectores productivos deben asumir un compromiso activo para incorporar estas tecnologías como parte central de su estrategia de operación y desarrollo”.
El dirigente gremial agrega que la incorporación de nuevas fuentes y sistemas de eficiencia hídrica no solo permite fortalecer la continuidad operacional de las actividades productivas, sino también contribuir a una mejor gestión del recurso a nivel territorial. “Cuando la industria incorpora agua desalada, recirculación y reúso, no solo fortalece su propia continuidad operativa, sino que contribuye a liberar agua continental para usos prioritarios y a mejorar la resiliencia hídrica de la región”.
Frente a este escenario, empresas mineras como Teck destacan la importancia de fortalecer una gestión ambiental responsable, basada en evidencia y orientada a la protección de los ecosistemas.
Olga Sepúlveda, gerente de Medio Ambiente y Conservación Latam de Teck Resources Limited señala que “la gestión responsable del agua y del entorno natural es fundamental para una minería sostenible y para el futuro de los territorios donde operamos. Nuestra gestión ambiental se basa en dos pilares: asegurar un desempeño ambiental responsable y generar valor adicional para la conservación de la biodiversidad”.
La ejecutiva agrega que la compañía trabaja bajo la jerarquía de mitigación, esto significa que al año 2030 “nuestra meta es que el impacto positivo de nuestras acciones de evitación, minimización, rehabilitación, compensación y conservación supere la alteración terrestre generada por nuestras actividades mineras, tomando como referencia la línea base 2020”.
Todas estas cifras muestran que la minería no solo representa una fracción menor del consumo de agua continental en Chile, sino que además está avanzando hacia el uso de fuentes alternativas, como el agua de mar y la reutilización. Al mismo tiempo, reflejan un amplio respaldo a este tipo de tecnologías, debido a que ya están permitiendo reducir la presión sobre las fuentes continentales y avanzar hacia una gestión hídrica cada vez más sostenible.
Fuente: feedback.