En un mercado laboral marcado por la escasez de talento calificado y cambios estructurales en la forma de trabajar, las empresas están dejando atrás una mirada meramente administrativa de los recursos humanos. En ese escenario se posiciona Grafton Latam, una firma que opera en Chile y otros países y que busca vincular directamente las decisiones sobre personas con los resultados del negocio.
Más que ofrecer servicios aislados, la compañía articula soluciones que cubren todo el ciclo del talento: desde la búsqueda de ejecutivos y reclutamiento especializado, hasta outsourcing, desarrollo organizacional, gestión de remuneraciones y prevención de riesgos. A esto se suma una línea de growth marketing orientada a empresas B2B, integrando áreas que tradicionalmente operan por separado.
Uno de los elementos que cruza esta propuesta es el uso de tecnología. A través de su plataforma propia, basada en inteligencia artificial, la firma busca acotar la incertidumbre en procesos de selección y evaluación, en un contexto donde, según datos del mercado, más de la mitad de las empresas en Chile declara dificultades para encontrar perfiles adecuados.
“La tecnología hoy permite acortar hasta en un 40% o 60% los procesos de selección, pero eso no necesariamente mejora la calidad de la decisión. El desafío es combinar velocidad con profundidad de análisis, porque contratar mal sigue siendo mucho más costoso que contratar rápido”, indica Javier Galaz, CEO de Grafton Latam.
Un mercado laboral más exigente y menos flexible
El foco en decisiones más informadas sobre talento responde a un escenario laboral cada vez más complejo. Hoy, la principal tensión no está en la falta de postulantes, sino en la brecha de habilidades y en el desajuste entre lo que ofrecen las empresas y lo que buscan los trabajadores.
Mientras sectores como tecnología, minería, salud y servicios financieros concentran la mayor demanda, otros rubros, como la construcción o el inmobiliario, muestran una desaceleración en la contratación. En paralelo, el mercado chileno mantiene una fuerte tendencia hacia la presencialidad: más del 80% de las ofertas laborales exige trabajo en terreno, lo que contrasta con las expectativas de flexibilidad de los candidatos.
A esto se suman cambios regulatorios, como la implementación gradual de la Ley de 40 horas, que obliga a las organizaciones a rediseñar procesos para sostener la productividad con menos tiempo laboral. “Las estructuras laborales tradicionales ya no responden a las nuevas exigencias del mercado. Con menos tiempo disponible, mayores presiones por productividad y trabajadores con expectativas distintas, las empresas deberán transformar la forma en que gestionan talento si quieren seguir siendo competitivas”, Galaz.
Fuente: comunicate360.