Encuestados reconocen efectos negativos de una alta exposición a información sobre COVID-19

El ‘Estudio sobre acceso y uso de información sobre COVID-19 en Chile’, dirigido por académicas de la Universidad Diego Portales y la Usach, revela que un 46% de los residentes en el país presenta algún grado de sobrecarga informativa y que el 68% concuerda con que “después de un rato, toda la información sobre COVID-19 empieza a sonar igual”.

 

“Un 68% está de acuerdo con que, después de un rato, toda la información sobre COVID-19 empieza a sonar igual”. Ese es uno de los principales resultados del ‘Estudio sobre acceso y uso de información sobre COVID-19 en Chile’ (EIS Covid-19), dirigido por las académicas de la UDP, Macarena Peña y Lillo, y de la Universidad de Santiago, Verónica Rocamora.

 

El trabajo, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Ciencia, a través de un concurso de asignación rápida de recursos para proyectos de investigación sobre el coronavirus, también revela que un 46% de las personas consultadas presenta algún grado de sobrecarga informativa.

 

Ambos resultados son parte de una encuesta nacional de carácter cuantitativo que comprendió el estudio, la cual fue aplicada a 3.592 personas mayores de 18 años residentes en Chile. Los datos fueron recogidos entre septiembre y noviembre del año 2020. Como conclusión, los autores llaman a “mantener y refrescar campañas” y “no dejar de lado la TV”.

 

Diferencias por género, grupo de riesgo y región

 

EIS Covid-19 también contempló un sondeo cualitativo, de 90 entrevistas y enfocado en grupos de mayor riesgo ante el virus. En este, la mayor parte de las personas expresan que, para enfrentar la sobrecarga informativa, recurren a la “evitación de la información sobre COVID o selección de determinadas fuentes/medios, comprobación de información, búsqueda selectiva, etcétera”.

 

“Las mujeres expresan una mayor saturación respecto a la información sobre COVID-19. Como principal estrategia para enfrentarla señalan la evitación de información, especialmente aquella que consideran “negativa” con el objetivo de preservar su salud mental”, puntualiza la investigación.

 

El trabajo revela que los grupos de riesgo prefieren seleccionar información proporcionada por “expertos”. Además, advierte que los más afectados por esta saturación de información son los habitantes de la Región Metropolitana, quienes recurren a evitarla motivados por sentimientos como el miedo.

 

Finalmente, el estudio, donde también participan como investigadores Patricia Junge, Cecilia Prieto y Pablo Guzmán, y cuyo trabajo de campo fue realizado por la empresa Feedback, concluye la “importancia de tener en cuenta las diferencias en la población afectada y la necesidad de segmentar las campañas de comunicación”.

 

Fuente: Usach.