Aunque suele asociarse a viajes, hoteles y camisetas, un estudio de XTB muestra que el mayor evento deportivo del planeta también mueve otro negocio: el consumo diario. Bebidas, pagos digitales y publicidad son los sectores que históricamente mejor han aprovechado el “efecto Mundial”.
El Mundial no solo se juega en los estadios. También se vive en la mesa de la casa, en el delivery que se pide antes del partido, en las bebidas que se compran para ver a la selección y en cada pago con tarjeta durante las semanas del torneo.
Mientras millones de fanáticos ya empiezan a pensar en entradas, viajes y camisetas para la Copa Mundial de la FIFA 2026, fuera de la cancha también se mueve otro campeonato: el de las empresas que logran capitalizar el consumo que se activa alrededor del fútbol.
Y no siempre son las más obvias.
De acuerdo con un análisis elaborado por la app de inversiones XTB, el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá generará un impacto estimado de US$40.900 millones en el PIB global. Además, ya registra más de 500 millones de solicitudes para cerca de 7 millones de entradas disponibles.
Será la edición más grande de la historia: por primera vez participarán 48 selecciones, se disputarán 104 partidos y habrá 16 ciudades sede distribuidas en tres países.
“El torneo no mueve solo emociones; también mueve consumo, publicidad, pagos digitales y millones de decisiones económicas en tiempo real. Pero los datos muestran que el mercado no premia necesariamente a las empresas más obvias”, explica Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB.
El Mundial también se juega en la mesa, el celular y la tarjeta
El estudio revisó cómo les fue en la bolsa a distintas industrias durante las últimas cuatro ediciones del torneo internacional: Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
La conclusión apunta a un patrón claro: las compañías que históricamente han capturado mejor el efecto económico del Mundial no necesariamente están en aerolíneas, hoteles o turismo, sino en el consumo cotidiano que se repite durante varias semanas de partidos.
“Las únicas categorías que lograron superar al S&P 500 -el principal índice de Wall Street- en todas las ediciones analizadas fueron bebidas y consumo, pagos digitales y publicidad”, señala Santos.
En la práctica, esto incluye empresas vinculadas a cervezas, bebidas gaseosas, plataformas de pago y publicidad digital. Entre las acciones con mejor desempeño histórico aparecen nombres como Coca-Cola, AB InBev, Mastercard, Visa, Meta y Heineken.
Según el informe, el Mundial genera millones de compras pequeñas, pero repetidas: comida para ver los partidos, delivery, bebidas, compras online, pagos con tarjeta y publicidad asociada a uno de los eventos más vistos del planeta.
“Lo que mejor captura el efecto económico del torneo no es el turista que viaja una vez, sino el consumo masivo y cotidiano de cientos de millones de personas que ven partidos al mismo tiempo en todo el mundo”, agrega la analista.
El dato que rompe el mito del turismo
Uno de los hallazgos más llamativos del análisis es que los sectores que suelen parecer más favorecidos por un Mundial, como aerolíneas, hoteles y turismo, no necesariamente muestran los mejores resultados bursátiles durante estos eventos.
De hecho, las aerolíneas figuran históricamente entre las industrias con peor desempeño relativo en los torneos analizados.
“La intuición lleva a pensar que las líneas aéreas y los hoteles deberían dispararse con un evento de esta magnitud, pero los datos muestran otra cosa. Muchas veces, el aumento de la demanda no compensa factores como los costos operacionales, el combustible o la volatilidad internacional”, explica Santos.
El “efecto Mundial” parte antes del primer partido
Otro punto relevante del estudio es que el impacto financiero del torneo suele comenzar antes de que ruede la pelota.
Históricamente, varias industrias muestran movimientos desde aproximadamente un mes antes del inicio del campeonato y mantienen ese efecto incluso después de la final.
“El mercado empieza a prever el fenómeno antes de que ruede la pelota. La audiencia, el consumo y la publicidad asociada al torneo generan expectativas que suelen reflejarse anticipadamente en ciertos activos”, concluye Santos.
México será el gran foco latinoamericano
México será el único país latinoamericano anfitrión del Mundial 2026, con partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Esto lo convierte en el mercado emergente con la mayor exposición económica directa al torneo.
Según el reporte, sectores como aeropuertos, medios de comunicación, entretenimiento y pagos digitales podrían verse especialmente favorecidos durante junio y julio de 2026.
Para Chile y el resto de Latinoamérica, el impacto será más indirecto, pero igual de cotidiano: encuentros para ver partidos, consumo en supermercados, restaurantes, delivery, televisión, publicidad y pagos digitales.
En simple, no hace falta viajar al Mundial para ser parte del “efecto Mundial”. Cada reunión, compra, delivery y pago digital también forma parte del negocio que se mueve fuera de la cancha.
El Mundial de Fútbol 2026 comenzará el 11 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México y finalizará el 19 de julio en Nueva York/Nueva Jersey.
Fuente: Simplicity