Este 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, nos enfrenta a una realidad que ya no admite indiferencia. Si bien el cambio climático ha sido parte de la historia natural del planeta, hoy existe evidencia científica irrefutable de que las actividades humanas son la principal causa de la aceleración del calentamiento global. Este diagnóstico cuenta con un amplio consenso de la comunidad científica internacional y se refleja en impactos cada vez más visibles sobre las personas, los ecosistemas y las actividades productivas.
La experiencia de la megasequía que afectó a gran parte del país durante más de una década, junto con la ocurrencia de eventos extremos cada vez más frecuentes, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de nuestros territorios frente al cambio climático. Los desafíos asociados a la seguridad hídrica, la protección de los ecosistemas y la resiliencia de las comunidades requieren una capacidad de adaptación mucho mayor que la observada hasta ahora.
La evidencia científica ya resolvió el debate sobre las causas del calentamiento global; el desafío pendiente es acelerar las medidas para reducir sus impactos. A pesar de los avances alcanzados, persisten brechas importantes para cumplir la meta de carbono neutralidad comprometida por Chile al año 2050.
Cada año de inacción aumenta los costos ambientales, sociales y económicos que deberán asumir las futuras generaciones. Transformar el conocimiento en decisiones concretas es una responsabilidad compartida y una condición indispensable para construir un desarrollo verdaderamente sostenible.
Alberto Fernández Ortego
Académico de Vinculación con el Medio
Facultad de Ingeniería
Universidad San Sebastián
Fuente: USS