Diego Golombek, neurobiólogo: “Si la creencia en lo sobrenatural tiene bases biológicas, los ateos serían mutantes”

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‘Las Neuronas de Dios’ es el libro que presentará el científico argentino este lunes 8 de abril en la Universidad de Santiago, en el marco de un seminario sobre las relaciones entre religión y neurociencias.

 

¿Es la religión un fenómeno biológico? ¿Puede estar determinado genéticamente? Esas y otras interrogantes serán planteadas por el Dr. Diego Golombek, destacado investigador trasandino de la Universidad de Buenos Aires,  el cual expondrá en el Seminario ‘Neurocientíficos estudian fenómenos religiosos: ¿Un aval para la religiosidad?’. La actividad, organizada por el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago, se desarrollará este lunes 8 de abril en la Sala Isidora Aguirre de la Casa de Estudios –Las Sophoras 175, Estación Central- desde las 09.30 horas.

 

¿Es posible la co existencia entre ciencia y religión?

 

De hecho coexisten en la sociedad, pero idealmente no debiera ser en el mismo recipiente. No olvidemos que los pilares basales de ciencia y religión son opuestos: la evidencia en un caso, la fe en el otro. Van por caminos paralelos, y cuando se tocan suele ser problemático. Es cierto que hay científicos religiosos, pero considero que es una coexistencia superficial: si el científico entra más en profundidad es inevitable que llegue a algún tipo de conflicto.

Sin embargo, pueden la ciencia y la religión, aun sin andar juntas, mirarse con cierto cariño. Así, por ejemplo, la ciencia puede preguntarse por el fenómeno religioso y, en particular, la creencia en algo sobrenatural, y tomarlo como objeto de estudio, lo cual puede realizarse en un marco de respeto y cuidado mutuo.

 

¿Dios es consustancial al ser humano? es decir ¿las nociones de Dios y religión vienen determinadas biológicamente?

 

Si analizamos el porcentaje de personas creyentes en el mundo, es completamente abrumador. Podríamos considerarlo un fenómeno eminentemente cultural, y es obvio que la influencia social en esto es enorme. Pero un porcentaje tan amplio, mantenido en el tiempo y en el espacio, amerita la pregunta de una eventual base biológica de la creencia en lo sobrenatural e, incluso, de explicaciones evolutivas/adaptativas de estas creencias. Existen algunas evidencias en favor de esta adaptación, siendo un tema altamente polémico en la ciencia. Más allá de esto, no podríamos extenderlo al fenómeno religioso, que podría considerarse como la organización social de estas creencias “innatas”, a través de un sistema de rituales, reclutamiento y actividades colectivas que, sin duda, tuvieron una importancia notable a lo largo de la historia.

 

En esos términos ¿es también consustancial la pugna por la imposición de un credo respecto de otros?

 

Las creencias en lo sobrenatural pueden tener una base biológica, mientras que los credos o las religiones son construcciones históricas y culturales, que van cambiando de acuerdo a la deriva de los fenómenos sociales. Así, no están exentos de intereses que los han llevado una y otra vez a pugnas y luchas de diverso grado. Todos quieren imponer “su” verdad, tanto en términos religiosos como geográficos o económicos.

 

Finalmente y en este marco ¿Cómo ha de entenderse el ateísmo? ¿Una reacción o contrapropuesta a ese componente ‘natural’ espiritual? ¿Un reconocimiento de la artificialidad humana? ¿Un intento de liberarse de Dios? 

 

Si realmente la creencia en lo sobrenatural es un fenómeno de bases biológicas, y hasta tiene una arista genética y, quizá hereditaria (más allá de la obvia herencia cultural), entonces podríamos concluir que los ateos serían… mutantes. De alguna manera, desarrollan una estrategia cultural para desprenderse del mandato biológico. El asunto es poder mantener los valores éticos básicos desde cualquiera de los extremos.

 

Fuente: Usach.