• La iniciativa, liderada por la Escuela de Ingeniería Informática PUCV, combina robótica de bajo costo, narrativas pedagógicas y un diseño que no requiere herramientas para su armado.
Promover el aprendizaje de ciencia y tecnología desde etapas tempranas, con herramientas accesibles y adaptables, es el foco del proyecto “COODI: interfaz robótica para promover las competencias STEAM en educación básica”. La iniciativa, liderada por la académica de la Escuela de Ingeniería Informática de la PUCV, Sandra Cano, apuesta por un modelo educativo escalable que combina robótica, creatividad y aprendizaje práctico.
Se trata de un kit de robótica educativa diseñado bajo el concepto “hágalo usted mismo”, que permite a los estudiantes avanzar según su grado de conocimiento. Desde una etapa inicial sin programación, pasando por niveles intermedios con código básico, hasta instancias avanzadas que incorporan Inteligencia Artificial e Internet de las cosas (IoT), el sistema culmina en la construcción de modelos autónomos.
“La idea es que cualquier estudiante, independiente de su experiencia previa, pueda comenzar a interactuar con la tecnología y avanzar progresivamente en su aprendizaje”, expresó Cano. “No se trata solo de armar un robot, sino de desarrollar pensamiento lógico, creatividad y resolución de problemas”, complementó la académica.
Un robot nacido de la impresión 3D
El corazón de COODI es su diseño modular y de bajo costo. Fabricado mediante impresión 3D y basado en la plataforma Arduino, el robot permite que los estudiantes lo armen y desarmen con facilidad, fomentando el “aprender haciendo” en niños de tercero a octavo básico.
Según explicó Sandra Cano, el objetivo es que el hardware sea accesible y fácil de reparar: “la idea es que, si se daña el cerebro del robot, por ejemplo, se pueda fácilmente quitar y reemplazar una pieza para seguir funcionando”.
El kit no se limita solo a la máquina, sino que se sustenta en tres pilares fundamentales: el robot educativo, un software híbrido de programación y un robusto material pedagógico. Este último punto es clave, ya que permite que COODI funcione incluso en escuelas sin conectividad o computadores, utilizando tarjetas de programación físicas.
Uno de los elementos diferenciadores del proyecto es su enfoque en la accesibilidad. Los materiales necesarios para trabajar con el kit pueden encontrarse en tiendas electrónicas convencionales, mientras que el uso de plataformas de código abierto y herramientas como la impresión 3D permiten reducir significativamente los costos.
Narrativas para el aprendizaje
Una de las innovaciones más destacadas de COODI es su modelo pedagógico basado en narrativas. El equipo, en colaboración con la académica de la Escuela de Pedagogía PUCV, Rocío Hidalgo, desarrolló cuadernillos que plantean misiones específicas: “COODI viajando a Marte”, que introduce conceptos de ingeniería aeroespacial y ciencias; “Misión Verde”, enfocado en la sustentabilidad y el reciclaje; y “Computación Afectiva”, que busca enseñar sobre emociones y autorregulación a través de la interacción con la máquina.
Respecto al valor pedagógico del robot, Rocío Hidalgo manifestó que COODI destaca por su capacidad de imbricar el aprendizaje STEM y los conceptos básicos de robótica e Inteligencia Artificial, de una manera práctica, dinámica e inclusiva.
“En relación con la interacción robot-humano, COODI promueve una conexión cercana y significativa, dado que sus atributos facilitan experiencias intuitivas y motivadoras, permitiendo que incluso niños y jóvenes con poca o nula experiencia tecnológica puedan participar activamente y desarrollar confianza en el uso de herramientas digitales. La programación basada en bloques contribuye a reducir barreras de acceso, fortaleciendo el pensamiento computacional, la resolución de problemas y la exploración creativa desde edades tempranas”, detalló Hidalgo.
En cuanto a los cuadernillos temáticos y talleres, se constituyen como un soporte pedagógico fundamental, ya que permiten estructurar el aprendizaje de forma progresiva, contextualizada y adaptable a distintas realidades educativas.
“La integración de elementos sensoriales —como luces, colores y movimientos del robot— favorece la creatividad, la expresión y la personalización de la experiencia de aprendizaje. En términos curriculares, este enfoque facilita la concurrencia de distintas áreas del conocimiento, como ciencias, arte y lenguaje, promoviendo una educación interdisciplinaria e inclusiva que puede ajustarse a diferentes ritmos y niveles de aprendizaje”, complementó la profesora.
Además de su valor pedagógico, COODI se inserta en un mercado en expansión. La industria de robots educativos alcanzó los 56,4 billones de dólares en 2022 y proyecta un crecimiento sostenido superior al 7% anual hacia 2032. En paralelo, el segmento de robots programables también muestra un alza significativa, impulsado por avances en Inteligencia Artificial, sensores y software.
En este contexto, la iniciativa no solo apunta a fortalecer la formación de estudiantes de enseñanza básica en áreas STEAM, sino también a prepararlos para un entorno tecnológico en constante evolución. El proyecto ya ha sido validado en diversos contextos, desde establecimientos rurales en Petorca hasta las escuelas Santa Ana y Blas Cuevas, de Valparaíso, demostrando ser una herramienta eficaz para desarrollar el pensamiento lógico, la motricidad fina y el trabajo en equipo.
“Queremos motivar a los colegios para que la robótica no sea solo una actividad extracurricular, sino que se integre en las asignaturas para desarrollar funciones ejecutivas en los niños Hoy más que nunca necesitamos formar estudiantes capaces de entender y crear tecnología, no solo de consumirla. Ese es el desafío que buscamos abordar con COODI”, concluyó la directora del proyecto.
Fuente: PUCV.