Un análisis de City Lab Biobío, basado en datos de la aplicación Waze en 16 capitales regionales, mostró una caída promedio de 5% en la congestión vehicular a nivel nacional. El mayor alivio se concentró en el horario punta de la mañana.
Un mes y medio cumplió la histórica alza de los combustibles en nuestro país y ya ha comenzado a reflejarse en las calles de las capitales regionales, de acuerdo a un estudio realizado por City Lab Biobío, a partir de datos de Waze en las 16 capitales regionales. Los resultados mostraron una disminución promedio de 5% a nivel nacional en la congestión vehicular entre marzo y abril de 2026.
El análisis comparó tres períodos: antes del alza de los combustibles, inmediatamente después de su entrada en vigencia y cuatro semanas más tarde. Los resultados muestran una reducción generalizada del tráfico en todas las ciudades analizadas, aunque con diferencias significativas según territorio y horario.
“Estamos observando una señal consistente de ajuste en los patrones de movilidad. Si bien los datos no permiten atribuir causalidad directa, sí muestran que el aumento en el costo de movilizarse en automóvil está coincidiendo con una menor congestión en la mayoría de las ciudades del país”, explica Fernando Pérez, director principal del laboratorio de ciudad.
Copiapó lideró la reducción, con una caída de 10,4% en los niveles de congestión —considerando el promedio de las tres mediciones— , seguida por Valdivia (-9,5%) y Temuco (-9,3%). También destacaron La Serena (-6,8%), Antofagasta (-5,9%) y Concepción (-5,9%), todas por sobre el promedio nacional.
En el extremo opuesto, Santiago registró la menor variación del país, con una baja de apenas 0,4%, seguido por Rancagua (-0,6%) y Arica (-1,7%). Esto sugiere que en las grandes áreas metropolitanas los patrones de desplazamiento son más rígidos y menos sensibles a variaciones en el precio del combustible.
“Lo más interesante es que este efecto se aprecia con mayor fuerza en ciudades intermedias, donde las decisiones de movilidad parecen ser más sensibles al precio del combustible. En cambio, en áreas metropolitanas como Santiago, los patrones de viaje son mucho más rígidos y difíciles de modificar en el corto plazo”, agrega Fernando Pérez.
Otro relevante hallazgo es que la mayor disminución de congestión se produjo entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana, precisamente en el horario punta de ingreso al trabajo y a los establecimientos educacionales. Esto podría estar asociado a ajustes en horarios, teletrabajo o una mayor utilización del transporte público.
El estudio advierte que los datos de Waze constituyen un indicador indirecto de movilidad, ya que miden retrasos en vías congestionadas y no el volumen exacto de vehículos en circulación. Sin embargo, la consistencia de la tendencia en las 16 ciudades analizadas refuerza la hipótesis de un cambio en los hábitos de desplazamiento tras el alza de los combustibles.
Fuente: 360comunicaciones.