Señor director:
Quienes investigamos en ciencias sociales trabajamos sobre problemáticas que emergen de realidades concretas que afectan a personas, comunidades y organizaciones. En ese contexto, la generación de conocimiento no solo contribuye al desarrollo académico, sino que también debiera traducirse en mejores intervenciones y decisiones públicas.
En los últimos años, desde el ecosistema científico y particularmente desde la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), se ha reforzado la necesidad de vincular la investigación con la sociedad, promoviendo la divulgación y la transferencia de resultados. Sin embargo, persiste una tensión relevante y es que el sistema de evaluación continúa privilegiando la publicación en revistas especializadas por sobre el impacto efectivo de ese conocimiento.
Si bien los papers son un resultado esperable, cuando se transforman en el principal indicador de valor se debilita la conexión entre la producción científica y los problemas que le dan origen. En ciencias sociales, esta brecha resulta especialmente crítica.
Avanzar hacia mecanismos de evaluación que reconozcan el impacto real de la investigación no es solo deseable, sino necesario. De lo contrario, su contribución a la sociedad corre el riesgo de quedar más en el discurso que en la práctica.
Dra. Pamela Caro.
Claustro Doctorado Estudios Sociales y Psicológicos del Bienestar y directora del Centro CIELO UST
Fuente: Simplicity