Señor director:
La muerte de un niño tras consumir una hamburguesa en un local de comida rápida no
solo estremece, también interpela. No se trata de un hecho inevitable ni de una simple
excepción, sino que de una señal de alerta sobre fallas que, en sistemas modernos de
control, debieran ser cada vez más infrecuentes.
Si bien el riesgo cero no existe, en inocuidad alimentaria el estándar es precisamente
reducirlo al mínimo posible mediante controles rigurosos en toda la cadena. Desde la
producción primaria hasta el consumo final, existen múltiples puntos críticos donde
pueden introducirse patógenos, lo que exige vigilancia constante y criterios homogéneos.
Chile cuenta con un estándar sanitario sólido, pero eso no basta. Se requiere avanzar
hacia una gobernanza efectiva del sistema alimentario, con instituciones que operen
coordinadamente, integrando también a la industria, la academia y los propios
consumidores. La prevención no puede depender de esfuerzos aislados.
A esto se suma la necesidad de fortalecer la capacitación permanente de quienes
manipulan alimentos, bajo estándares exigentes y fiscalizables. No es solo una tarea
técnica, sino una responsabilidad directa sobre la salud pública.
Lo que está en juego no es solo la calidad de los alimentos, sino la confianza de las
personas en un sistema que tiene el deber de protegerlas.
Dra. Liliana Maier N.
experta en inocuidad alimentaria y académica de la Facultad de Recursos Naturales y
Medicina Veterinaria, Universidad Santo Tomás.
Fuente: wearesimplicity.