Escuchar contenidos, hablar en voz alta y mantener un contacto frecuente con el idioma son algunas de las recomendaciones para quienes buscan aprender inglés después de los 30.
La publicación de un video de Evelyn Matthei con consejos para mejorar el inglés volvió a poner en conversación el aprendizaje de este idioma. En el registro, la exalcaldesa de Providencia recomendó utilizar herramientas gratuitas de inteligencia artificial para practicar conversaciones, ampliar el vocabulario y recibir retroalimentación sobre la pronunciación. También llamó a escuchar podcasts y videos y repetir frases en voz alta.
El registro se difundió en redes sociales luego de que el Presidente José Antonio Kast protagonizara un comentado momento por su pronunciación del inglés durante una intervención en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde anunció la integración de Chile a la Alianza Internacional OceanEye para el Sistema Mundial de Observación de los Océanos (GOOS).
Más allá de la contingencia, el episodio abre una pregunta que puede ser relevante para muchas personas adultas: ¿es posible aprender inglés desde cero después de los 30, 40 o 50 años?
Para la académica Roxana Orrego Ramírez, del Departamento de Lingüística y Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), la respuesta es sí. La especialista planteó que, aunque la edad puede influir en determinados aspectos del aprendizaje de una segunda lengua, no determina por sí sola el resultado.
“Aprender inglés en la adultez es perfectamente posible”, sostuvo a Diario Usach. Sin embargo, en este proceso intervienen múltiples factores, entre ellos la motivación, la autodeterminación, la calidad y frecuencia de la exposición al idioma, las oportunidades para utilizarlo, las estrategias de aprendizaje y, especialmente, la constancia.
Las ventajas de aprender durante la adultez
Comenzar a estudiar inglés siendo adulto puede implicar desafíos particulares, pero también existen recursos que pueden favorecer el proceso. Según Orrego, mientras niños y adolescentes pueden beneficiarse de una exposición temprana y sostenida al idioma, las personas adultas cuentan con experiencias y herramientas cognitivas que pueden facilitar determinados aprendizajes.
“Una persona adulta suele tener una mayor capacidad para comprender explicaciones, reconocer patrones, establecer relaciones entre conceptos, reflexionar sobre su propio aprendizaje y utilizar estrategias de manera consciente”, explicó.
A esto se suma un elemento que puede resultar determinante: los adultos suelen tener objetivos concretos. Viajar, acceder a mejores oportunidades laborales, estudiar, desenvolverse profesionalmente o comunicarse con otras personas pueden convertirse en motivaciones para sostener el aprendizaje.
Por ello, la académica planteó que la pregunta no debería centrarse exclusivamente en si una persona adulta puede aprender inglés, sino en las condiciones en que desarrolla ese aprendizaje.
“La edad es un factor, pero no es el único ni necesariamente el decisivo. La exposición, la práctica, la motivación, la retroalimentación y la continuidad en el tiempo son fundamentales”, señaló.
Treinta minutos diarios
Uno de los principales obstáculos para quienes trabajan o tienen responsabilidades familiares es encontrar tiempo para estudiar. Sin embargo, Orrego advierte que no existe una cantidad exacta de minutos que garantice el aprendizaje.
El nivel inicial, los objetivos, la calidad de las actividades, las oportunidades de exposición y la retroalimentación recibida también influyen. No obstante, plantea que para una persona adulta “entre 30 y 60 minutos diarios de trabajo intencionado”, complementados con pequeños momentos de contacto con el idioma durante la semana, pueden constituir una rutina productiva.
La frecuencia, además, puede ser más relevante que concentrar muchas horas en una única jornada. “En términos pedagógicos, suele ser más beneficioso mantener un contacto frecuente con el idioma que dedicar muchas horas de estudio a una sola sesión semanal”, explicó.
Esto significa que aprender inglés no necesariamente requiere sentarse frente a un libro durante una hora todos los días. Escuchar un podcast mientras se camina, leer una noticia breve, cambiar algunas aplicaciones al inglés o intentar describir mentalmente una actividad cotidiana también pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje.
Fuente: Usach