- El reciente rescate de tres personas que permanecieron varios días en un refugio en el Cajón del Maipo volvió a poner en evidencia la importancia de contar con un lugar donde protegerse del frío. Una especialista explica cómo responde el organismo a la exposición prolongada a bajas temperaturas y por qué el abrigo, la alimentación y el resguardo pueden ser determinantes para evitar una emergencia médica.
Santiago, 28 de julio de 2026. Seguramente escuchaste la historia de las tres personas que permanecieron varios días aisladas en un refugio en el Cajón del Maipo. El lugar donde se resguardaron fue un factor clave para enfrentar las bajas temperaturas mientras esperaban el rescate. Pero, ¿qué habría pasado si no hubieran encontrado ese espacio? ¿Cómo responde el cuerpo cuando permanece expuesto durante horas —o incluso días— al frío extremo en la montaña?
Aunque cada situación es distinta y depende de factores como la temperatura, el viento, la humedad, el estado de salud de la persona y la disponibilidad de abrigo o alimentos, permanecer expuesto al frío durante un tiempo prolongado puede transformarse rápidamente en una emergencia médica.
“Cuando el cuerpo comienza a perder calor más rápido del que es capaz de producir, pone en marcha distintos mecanismos para conservar la temperatura, como los escalofríos y la disminución del flujo sanguíneo hacia las extremidades. Sin embargo, si la exposición continúa, la temperatura corporal desciende progresivamente y pueden aparecer alteraciones del estado de conciencia, dificultad para coordinar movimientos e incluso compromiso de funciones vitales”, explica la jefa de Urgencias de Clínica INDISA Maipú, Dra. Vanessa Aguilera.
¿Por qué un refugio puede marcar la diferencia?
En ambientes de montaña, el viento, la humedad y la nieve aceleran la pérdida de calor corporal. Por eso, encontrar un lugar protegido puede disminuir considerablemente el riesgo de desarrollar hipotermia y otras complicaciones asociadas a la exposición prolongada al frío.
Además de resguardar del viento y las precipitaciones, un refugio permite mantener la ropa más seca, descansar, conservar energía y, si cuenta con alimentos o agua, favorecer el funcionamiento normal del organismo.
“Un refugio no solo entrega protección frente al mal tiempo. También ayuda a disminuir la pérdida de calor y permite conservar mejor la temperatura corporal. Si además la persona dispone de abrigo, hidratación y alimentos, tiene mayores posibilidades de mantenerse estable mientras espera ayuda”, señala la especialista.
Las señales que no se deben pasar por alto
Uno de los principales riesgos de la exposición prolongada al frío es la hipotermia, condición que ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C.
Sus primeros síntomas suelen incluir:
- Escalofríos intensos.
- Sensación de agotamiento.
- Dificultad para hablar con claridad.
- Torpeza o falta de coordinación al caminar.
- Somnolencia o confusión.
Si la temperatura corporal continúa disminuyendo, la persona puede dejar de tiritar, perder la conciencia e incluso presentar compromiso respiratorio o cardíaco.
¿Qué hacer frente a una persona con hipotermia?
La Dra. Aguilera explica que lo primero es intentar trasladar a la persona a un lugar protegido del frío y del viento, retirarle la ropa húmeda si es posible y cubrirla con mantas o ropa seca para favorecer un calentamiento gradual.
“Es importante evitar aplicar calor intenso de forma brusca, como agua muy caliente o acercarla directamente a una fuente de calor, porque eso puede generar complicaciones. Si la persona presenta confusión, somnolencia importante o pérdida de conciencia, debe solicitarse atención médica de inmediato y activar los servicios de emergencia”, enfatiza.
La mejor herramienta sigue siendo la prevención
Cada invierno, cientos de personas visitan sectores cordilleranos para realizar actividades recreativas. Antes de salir, los especialistas recomiendan revisar las condiciones meteorológicas, respetar las advertencias de las autoridades, informar la ruta que se realizará, llevar ropa adecuada para bajas temperaturas, alimentos, agua y un medio de comunicación que permita pedir ayuda en caso de emergencia.
“La montaña puede cambiar muy rápido. Una buena planificación y contar con el equipamiento adecuado pueden marcar una diferencia importante si ocurre un imprevisto. La prevención siempre será la principal herramienta para reducir los riesgos”, concluye la jefa de urgencias de Clínica INDISA Maipú.
Fuente: Extend