Santiago, julio de 2026. La llegada del invierno trae consigo bajas temperaturas, una mayor circulación de virus respiratorios y cambios en nuestros hábitos diarios que, sin darnos cuenta, pueden afectar nuestra salud. Durante estos meses tendemos a pasar más tiempo en espacios cerrados, a movernos menos y a descuidar aspectos clave del autocuidado, lo que aumenta el riesgo de contagios y enfermedades propias de la estación.
Pensando en el bienestar, Salcobrand entrega cinco recomendaciones prácticas y fáciles de incorporar en la rutina para enfrentar la temporada más fría del año de mejor manera.
1. Ventila los hogares y espacios: Con el frío, la tendencia natural es mantener puertas y ventanas cerradas para conservar el calor. Sin embargo, esto favorece la acumulación de virus y contaminantes en ambientes donde pasamos la mayor parte del tiempo. Renovar el aire al menos 10 a 15 minutos al día, aunque sea por momentos, ayuda a mantener espacios más sanos y a reducir el riesgo de contagios.
2. Prioriza alimentos nutritivos y de buena calidad: Durante el invierno el cuerpo gasta más energía para mantener su temperatura, por lo que necesita un mayor aporte nutricional. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y alimentos de calidad, ayuda a sostener las defensas, mantener los niveles de energía y enfrentar mejor las exigencias de la temporada.
3. Refuerza los hábitos de higiene: Medidas simples como el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol gel y la limpieza de superficies de uso común siguen siendo una de las maneras más efectivas para frenar la propagación de los virus estacionales, especialmente en el hogar, trabajo y los lugares de mayor concurrencia.
4. Consulta si es necesario tomar más vitaminas: En esta época del año el sistema inmune se ve más exigido. Incorporar vitaminas a través de una buena alimentación o de suplementos, contribuye a fortalecer las defensas del organismo y a prepararlo frente a los virus propios de la temporada.
5. Refuerza el cuidado de la piel: El frío, el viento y el uso de calefacción tienden a resecar la piel más de lo habitual, provocando irritación y sensación tirante. Por eso es importante mantenerla hidratada con cremas adecuadas, beber suficiente agua y no descuidar la protección solar, ya que la radiación UV sigue presente incluso en los días nublados de invierno.
“Ante el mayor aumento de la circulación de virus respiratorios, la medida más importante de prevención es vacunarse oportunamente contra la influenza, especialmente en los grupos de riesgo como niños menores de 5 años, adultos mayores de 60 años y embarazadas, así como también los pacientes inmunosuprimidos o con enfermedades crónicas. Las vacunas permiten reducir significativamente el riesgo de cuadros graves, hospitalizaciones y fallecimientos”, señaló el Doctor Enrique Paris, exministro de Salud.
Fuente: Parla.