- Frente a la necesidad de reducir tiempos de implementación y optimizar costos, las empresas están adoptando espacios listos para operar que integran infraestructura, tecnología y servicios desde el primer día.
Santiago, Chile, 3 de junio de 2026 .– Dos señales recientes dan cuenta de una transformación que avanza con fuerza en el mercado corporativo. La primera es que WeWork acaba de lanzar en Washington WeWork Go, una solución de cabinas de oficina privadas diseñadas para el trabajo concentrado en entornos de alto tráfico como aeropuertos, centros de convenciones y hoteles, que cualquier persona puede reservar en segundos, sin necesidad de ser miembro. Si bien aún no está disponible en Chile, su lanzamiento refleja la dirección hacia la que evoluciona la oferta de espacios de trabajo.
La segunda señal es que tras más de cinco años sin aperturas físicas en México, WeWork anuncia la expansión de su operación en Monterrey con un nuevo piso de 1.450 metros cuadrados y capacidad para más de 300 personas en el complejo corporativo Frida Kahlo, respondiendo al crecimiento sostenido de empresas nacionales e internacionales. Ambas novedades apuntan a que la demanda por espacios de trabajo flexibles, listos para operar y adaptables a distintas necesidades no es una tendencia pasajera. Es una nueva realidad del mercado.
En Chile, esa realidad también se está instalando. Las empresas están adoptando con creciente rapidez el modelo plug & play, espacios completamente habilitados, con servicios incluidos y contratos adaptables, como alternativa al modelo tradicional de arrendamiento, que implica meses de habilitación, inversiones en infraestructura y compromisos de largo plazo que muchas organizaciones ya no están dispuestas a asumir.
El retorno a la presencialidad en Chile no fue un regreso al modelo anterior. Según el estudio IA y Presencialidad: el nuevo panorama laboral, elaborado por WeWork en colaboración con PageGroup, con base en 991 encuestas a profesionales en Chile, el 48% trabaja hoy en modalidad 100% presencial, mientras el 35% lo hace de forma híbrida, asistiendo la mayoría tres o más días por semana. Las empresas volvieron a ocupar espacio, pero sus equipos llegaron con estándares distintos.
Al preguntar a los profesionales chilenos cómo debería evolucionar su lugar de trabajo, las respuestas son precisas: zonas de descanso y dispersión, ergonomía, internet rápido y estable, y áreas silenciosas para concentrarse. Un cuarto de los encuestados señala que existen factores no considerados en el retorno que afectan su rendimiento: entre ellos, el 69% menciona la dificultad para concentrarse en espacios abiertos ruidosos como el principal problema, y el 55% señala la falta de infraestructura adecuada. La demanda no es por más metros cuadrados, sino por espacios que funcionen desde el primer momento.
Esa presión se refleja en el mercado local. Según datos de El Diario Inmobiliario citados en dicho estudio, el coworking creció un 30% entre 2019 y 2024 en Chile, pasando de 66.000 a 86.000 metros cuadrados. A nivel global, la tendencia apunta en la misma dirección: según CBRE, los modelos de escritorios compartidos y flexibles han aumentado del 12% al 36% en los últimos años, mientras que los espacios individuales asignados han disminuido sostenidamente.
Una plataforma de soluciones
WeWork opera en ese cruce desde su origen, pero su propuesta va más allá del coworking tradicional. La compañía se define hoy como una plataforma integrada de soluciones inmobiliarias que combina espacios, servicios y tecnología para responder a las necesidades de empresas de cualquier tamaño.
Su operación en Chile incluye oficinas privadas para equipos pequeños y grandes, oficinas satélite para descentralizar operaciones, soluciones de acceso flexible en cientos de ubicaciones a nivel global, y reportes de ocupación que permiten a las empresas tomar decisiones informadas sobre su inversión en espacio físico. Los contratos no tienen penalidades de salida ni compromisos de larga duración, lo que permite escalar o reducir operaciones según los ciclos del negocio.
WeWork Go es la expresión más reciente de esa plataforma: cabinas privadas de alta calidad, con aislamiento acústico, conectividad de nivel empresarial, iluminación cuidada y asientos ergonómicos, disponibles en entornos de alto tráfico para cualquier persona, en el momento exacto en que las necesita.
“Las organizaciones que están logrando atraer y retener talento son las que entienden que el espacio de trabajo es parte de su propuesta de valor. No se trata solo de dónde trabajar, sino de cómo ese entorno potencia a las personas. Las empresas que no adapten sus espacios a las nuevas expectativas de su fuerza laboral enfrentarán una desventaja real”, señaló Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.
En Chile, la compañía opera con estabilidad, alta tasa de ocupación en su ubicación en Las Condes y una cartera de clientes que va desde startups hasta corporaciones multinacionales.
Fuente: e-press