● Aunque la proporción de trabajadores afectados es menor que el promedio
regional (12% vs. 14%), es el país donde el impacto emocional es más alto: el 57%
de quienes lo viven declara sentirse deprimido en su trabajo.
Abril, 2026 .– Buk, software integral de gestión de personas, dio a conocer los resultados
de su estudio “Burnout Laboral 2025: Conectando productividad y bienestar en
Latinoamérica”, que analiza el impacto del agotamiento mental y emocional en
trabajadores de Chile, Perú, Colombia y México.
El informe revela que, aunque en Chile solo un 12% de los trabajadores reporta haber
experimentado estrés laboral crónico de forma frecuente —una cifra levemente inferior al
promedio regional (14%)—, es el país donde este fenómeno genera los efectos
emocionales más severos: un 57% de quienes lo sufren declara sentirse deprimido en su
lugar de trabajo. Le siguen Perú (48%), Colombia (44%) y México (39%).
“Este estudio nos permite visibilizar y dimensionar el impacto silencioso del agotamiento
prolongado en las organizaciones. En Buk creemos que para construir entornos laborales
centrados en el bienestar es clave, primero, comprender con datos lo que muchas veces
se ha normalizado: los efectos del desgaste emocional en la salud mental, la productividad
y la retención de talento”, señaló Lesley Warren, Head de Research de Buk.
Basado en más de 5.700 respuestas recogidas en la encuesta Work in Progress 2025, el
informe muestra que los efectos del estrés crónico se acentúan en ciertos grupos: jóvenes
de la Generación Z, mujeres, personas neurodivergentes y quienes pertenecen a la
comunidad LGBTQ+.
En el caso de Chile, el 15% de las mujeres declara haber vivido este agotamiento
frecuente, frente al 12% de los hombres, una diferencia que se relaciona con la carga dual
entre trabajo remunerado y responsabilidades de cuidado.
El impacto organizacional también es evidente: solo el 63% de quienes han vivido este
fenómeno recomendaría su empresa como un buen lugar para trabajar, frente al 81%
entre quienes no lo han experimentado. Además, el 47% de quienes han atravesado este
tipo de agotamiento está buscando activamente cambiar de empleo.
“Este tipo de agotamiento no solo deteriora el bienestar individual, también debilita el
vínculo con la empresa, afecta la motivación y aumenta la intención de renuncia. Por eso,
medirlo y enfrentarlo es clave para construir lugares de trabajo más humanos y
sostenibles”, añadió Warren.
Entre los principales factores de riesgo identificados por el estudio se encuentran la
sobrecarga de trabajo, la falta de reconocimiento, la percepción de discriminación, la
insatisfacción con la jornada laboral y la escasa flexibilidad.
Finalmente, el informe entrega una hoja de ruta concreta para que las organizaciones
enfrenten de forma sistémica los efectos del agotamiento laboral. La propuesta va más
allá de soluciones aisladas e impulsa una transformación cultural basada en seis pilares
estratégicos: liderazgo empático y capacitado en salud mental, políticas laborales que
promuevan la flexibilidad y la conciliación, mecanismos formales de reconocimiento,
espacios seguros para expresar malestar emocional, indicadores permanentes de
bienestar organizacional, y una gobernanza que incorpore la salud mental como
dimensión clave de la sostenibilidad empresarial.
Fuente: Nexos.