● Fundación Patio Vivo alerta sobre la disminución del tiempo que niños y niñas pasan al aire libre y entrega recomendaciones para aprovechar el receso escolar en contacto con entornos naturales.
Junio 2026.- Las vacaciones de invierno suelen traducirse en más tiempo en casa, menos actividad física y un aumento de las horas frente a pantallas. Sin embargo, especialistas advierten que existe otro desafío menos visible y cada vez más presente en la infancia, la disminución del contacto cotidiano con la naturaleza.
El fenómeno ha sido descrito como “déficit de naturaleza”, concepto acuñado por el investigador Richard Louv para referirse a los efectos que puede tener en el desarrollo infantil la falta de experiencias al aire libre y de interacción con elementos naturales como árboles, tierra, plantas, agua o insectos.
“Las vacaciones son una oportunidad para que los niños vuelvan a moverse, explorar y jugar fuera de las pantallas. No se trata de organizar grandes panoramas ni gastar dinero, sino de recuperar experiencias simples como caminar por una plaza, observar insectos, jugar con barro o plantar una semilla. La evidencia muestra que el contacto frecuente con la naturaleza favorece el bienestar físico, emocional y cognitivo de niños y niñas”, explica Marcial Huneeus, director de Innovación e Incidencia de Fundación Patio Vivo.
Diversos estudios, agrega, han asociado el exceso de tiempo frente a pantallas con sedentarismo, dificultades de atención, alteraciones del sueño y problemas de salud visual. En contraste, la exposición regular a espacios naturales contribuye al movimiento, la creatividad, la exploración y el bienestar emocional.
El invierno también se juega afuera
La recomendación es privilegiar actividades sencillas que permitan mantener el movimiento y la exploración durante el receso escolar, aprovechando los espacios disponibles en el entorno cercano.
Entre las actividades que pueden realizarse durante estas vacaciones destacan: visitar plazas, parques o áreas verdes cercanas al hogar, incorporando caminatas, desafíos o búsquedas del tesoro. También se puede recolectar hojas, ramas, semillas u otros elementos naturales para crear composiciones artísticas en casa, o bien, plantar semillas de legumbres y seguir su crecimiento día a día.
Desde Fundación Patio Vivo destacan que no es necesario contar con grandes áreas verdes para generar estas experiencias. Lo importante es ofrecer oportunidades de exploración, movimiento y contacto con el entorno natural.
Precisamente bajo esa premisa, la organización trabaja desde hace más de diez años transformando patios escolares en espacios que favorecen el juego, el aprendizaje al aire libre y la convivencia. A la fecha, ha intervenido diversos patios en jardines infantiles, escuelas y liceos de distintas regiones del país, incorporando vegetación, materiales naturales y oportunidades de juego activo para miles de estudiantes.
Fuente: 360 Comunicaciones.