En medio de la discusión de un proyecto que busca aumentar las exigencias para los ciclos eléctricos, un estudio realizado por Cadem y Aprocor revela que el 96% de los encuestados percibe escasa o nula fiscalización sobre quienes los utilizan después de beber.
Santiago, 29 de octubre de 2026. Un 26% de los chilenos considera que conducir una bicicleta o scooter después de beber es menos grave que hacerlo en un automóvil. El dato forma parte de un nuevo estudio realizado por Cadem y Aprocor, que revela que, pese a la alta percepción de riesgo asociada a esta conducta, todavía persisten creencias que relativizan sus posibles consecuencias.
A ello se suma otro de los resultados más categóricos de la medición: un 96% de los encuestados considera que existe poca o ninguna fiscalización hacia quienes conducen bicicletas o scooters después de consumir alcohol. En detalle, un 59% señala que nunca se fiscaliza este comportamiento y un 37% que ocurre con poca frecuencia.
Entre los argumentos mencionados destacan que “no me fiscalizan” y que “es una experiencia entretenida”, lo que refuerza la relevancia que tiene la percepción de control en este tipo de conductas.
Los resultados se conocen en momentos en que se discute una mayor regulación para este tipo de vehículos, luego de la presentación de un Proyecto de Ley que busca establecer nuevas exigencias para los denominados “ciclos eléctricos de alta velocidad”, aquellos capaces de superar los 25 kilómetros por hora.
“Que la falta de fiscalización aparezca como una razón para asumir esta conducta es una señal que debemos atender. La prevención no puede descansar únicamente en la posibilidad de ser controlado; necesitamos seguir fortaleciendo la conciencia sobre los riesgos asociados al consumo de alcohol y la conducción”, señaló Juan Pablo Solís de Ovando, presidente de Aprocor.
Los jóvenes perciben un menor nivel de riesgo
La medición muestra una brecha entre el reconocimiento general del riesgo y la intensidad con que este es percibido por los distintos grupos etarios. Un 85% de los encuestados considera muy o bastante riesgoso conducir una bicicleta o scooter después de consumir alcohol.
Las diferencias se hacen más evidentes al observar las edades. Mientras un 66% de las personas entre 45 y 65 años califica esta conducta como “muy riesgosa”, entre los jóvenes de 18 a 24 años la cifra alcanza solo un 33%, lo que muestra una menor percepción de gravedad entre los más jóvenes.
Una señal positiva: disminuye la disposición a hacerlo
El estudio también muestra una evolución favorable. Entre quienes consumen bebidas con alcohol de manera regular u ocasional, un 19% afirma que consideraría volver a su hogar en bicicleta o scooter después de haber bebido, prácticamente la mitad lo registrado en 2025 (38%).
Sin embargo, la disminución en la disposición declarada contrasta con la conducta efectiva: un 8% reconoce haber utilizado bicicletas o scooters bajo los efectos del alcohol, cifra que se mantiene prácticamente estable frente al 8% de 2024 y al 10% registrado en 2025.
“El avance es positivo, pero todavía debemos seguir trabajando para que la ciudadanía entienda que cambiar el automóvil por una bicicleta o un scooter no elimina el riesgo. El principio debe ser el mismo para todos los medios de transporte: si vas a conducir, no bebas”, agregó Solís de Ovando.
Fuente: Extend