- Felipe Estay Delgado
Secretario de Estudios Ing. en Gestión de Expediciones y Ecoturismo Universidad San Sebastián Sede De la Patagonia
Durante décadas, la estrategia de desarrollo y promoción turística en el sur austral de Chile ha descansado prioritariamente en la contemplación escénica. Si bien nuestros volcanes, bosques milenarios y cuencas lacustres constituyen activos de valor incalculable, reducir la actividad a una aproximación contemplativa expone a las comunidades a una severa estacionalidad y vulnerabilidad económica. La industria turística representa un eje estratégico para el desarrollo regional y la conservación del patrimonio biocultural; por ello, el imperativo actual no consiste en sustituir el paisaje, sino en darle densidad mediante la ciencia, la tecnología y la cultura del trabajo.
En este escenario, la propuesta de Corfo Los Lagos de consolidar el paradigma del “turismo productivo” marca un hito conceptual de primera relevancia. Transformar a la Provincia de Osorno en un verdadero laboratorio territorial —donde dialogan la robótica de ordeño, la agricultura de precisión, la innovación agroindustrial y la ancestral herencia Huilliche — permite poner en valor el patrimonio asociado al trabajo local. Desde la perspectiva académica y la investigación aplicada, esta diversificación no es una simple suma de atractivos, sino un modelo sustentable de resiliencia territorial que otorga espesor a la experiencia del visitante sin degradar el entorno natural.
Este viraje estratégico coincide con una importante reactivación financiera en el sector. Según catastros de la Subsecretaría de Turismo, Chile registra 25 proyectos de alojamiento e infraestructura en desarrollo por un total de US$ 1.341 millones, con nodos de alta dinámica como la Torre Costanera Hilton en Puerto Montt (US$ 70 millones) o la expansión hotelera en Magallanes. Sin embargo, la evidencia demuestra que la inversión en activos inmobiliarios resulta insuficiente si no se acompaña de una gestión técnica de la capacidad de carga y de la formación continua de capital humano. Como señalan representantes del gremio hotelero, los márgenes operativos son ajustados y exigen elevar los estándares de calidad y formalidad para asegurar la sostenibilidad del destino.
La urgencia de contar con una gobernanza sólida se vuelve crítica ante eventos de alto impacto, como el eclipse solar anular de febrero de 2027 en Futaleufú. La proyección de recibir hasta 30.000 visitantes en una comuna de tres mil habitantes con solo 400 camas formales genera un riesgo inminente de colapso en servicios básicos y conectividad. La respuesta técnica no puede ser la improvisación, sino la construcción de alianzas intermunicipales y transfronterizas, el ordenamiento territorial y la rápida transferencia tecnológica de modelos de gestión sustentable diseñados en la academia.
El turismo productivo ofrece una oportunidad concreta para que el conocimiento generado en Osorno se transfiera a las vocaciones específicas de Palena, Chiloé y Llanquihue. Corresponde a los Gobiernos Regionales, la institucionalidad de SERNATUR, las Zonas de Interés Turístico (ZOIT) y la academia articular la infraestructura invisible del sector: capacitación técnica, estándares de calidad y vinculación comunitaria. Es tiempo de que nuestra capacidad de producir e innovar sea también nuestra mayor carta de presentación al mundo.
Fuente: USS