El incendio registrado durante la tarde de este lunes en la ladera del Cerro San Cristóbal volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de los cerros isla y áreas naturales insertas en zonas urbanas, especialmente en períodos de altas temperaturas y aumento de visitantes. El hecho reactivó el llamado de especialistas a extremar las medidas de prevención durante actividades recreativas al aire libre.
Eduardo Katz, director de la carrera de Administración en Ecoturismo de la Universidad San Sebastián, advirtió que gran parte de los incendios forestales se originan por acciones humanas evitables. “Los entornos naturales cercanos a la ciudad concentran un alto flujo de personas y, al mismo tiempo, presentan condiciones que facilitan la propagación del fuego. Por eso, la conducta individual es determinante”, señaló.
El académico entregó una serie de recomendaciones clave que toda persona debiera considerar antes y durante una salida a cerros, parques o zonas de montaña:
· Evitar cualquier tipo de fuego, incluso en actividades aparentemente inofensivas. “Fogatas, cocinillas o braseros en sectores no habilitados representan un riesgo alto, ya que el viento y la vegetación seca pueden transformar una chispa en un incendio en pocos minutos”, explicó Katz.
· Planificar la visita con información actualizada, considerando condiciones climáticas, alertas vigentes y normativas del lugar. “La prevención comienza antes de salir de casa. Evaluar escenarios y entender el comportamiento del territorio permite tomar mejores decisiones y reducir riesgos”, afirmó.
· Gestionar correctamente los residuos, llevándose toda la basura generada. “Elementos como vidrios o latas pueden concentrar calor y actuar como detonantes. Además, dejar residuos aumenta el impacto ambiental y la probabilidad de incidentes posteriores”, agregó.
· Extremar el cuidado con colillas de cigarro, una de las causas más frecuentes de incendios. “Una colilla mal apagada conserva calor por más tiempo del que se piensa y puede iniciar un foco sin que nadie lo perciba”, indicó.
· Respetar senderos y zonas autorizadas, evitando transitar por áreas con vegetación densa o restringida. “El ordenamiento del uso público no es arbitrario: responde a criterios de seguridad, conservación y control de riesgos”, sostuvo.
Katz recalcó que la prevención de incendios no depende solo de las autoridades, sino de una comprensión integral del entorno natural y del impacto de las acciones humanas. “Disfrutar de la naturaleza implica asumir responsabilidades. Cuando se entiende cómo funciona un ecosistema y cómo se gestionan estos espacios, se vuelve evidente que el cuidado es una tarea colectiva”, concluyó.
Fuente: USS.