Durante dos jornadas, el V Congreso de Niñez, Educación y Salud Mental -organizado por Kiri y MC- reunirá a especialistas, autoridades, fundaciones y representantes de organizaciones de la sociedad civil para analizar las raíces de la violencia que afecta a niños, niñas y adolescentes, conocer experiencias que han mostrado resultados y avanzar en propuestas para su protección y bienestar.
Santa María, 02 de octubre de 2026.- Con una invitación a pasar de la evidencia a la acción, este jueves y viernes se desarrolla el V Congreso de Niñez, Educación y Salud Mental, organizado por Fundación Kiri y Fundación MC, con la colaboración de Centro IINARA, Fundación Colunga y Fundación Ilumina, y el patrocinio de Unicef y el Ministerio de Educación.
Bajo el llamado a “romper el ciclo de la violencia en la niñez”, la primera jornada del encuentro -que se desarrolla en las Termas de Jahuel de la comuna de Santa María- ahondó en los diagnósticos de la violencia, para dejar el segundo día de trabajo a la elaboración de propuestas que serán entregadas a las autoridades.
Uno de los expositores fue el subsecretario de la Niñez, Marcelo Sánchez, quien comentó que este segmento de la población presenta realidades muy distintas, llegando a ser crítica en el ámbito de la protección y con muchas limitaciones al observar la prevención. Aun así, destacó que hoy existe una arquitectura institucional en desarrollo a través del Sistema de Protección Integral de la Niñez que aún está en proceso de implementación. También puso un especial acento en la importancia de contar con programas bien evaluados. “Tenemos el deber moral con la niñez de que nuestras prioridades y programas generen impacto. No podemos darle a un niño algo que no funcione y tenemos el deber de levantar la evidencia y promover una oferta que sí va contribuya a su bienestar”, afirmó el subsecretario Sánchez.
El programa de esta primera jornada comenzó con un panorama de los últimos diez años de violencia contra la niñez, presentado por Paloma del Villar, directora del Observatorio Niñez de Colunga, seguido por un análisis de la violencia intrafamiliar y su impacto en niños y niñas, a cargo de la investigadora Sylvia Eyzaguirre.
La mirada se amplió posteriormente hacia la relación entre adversidad, estrés y violencia desde aproximaciones neurobiológicas y etnográficas, con la exposición de Alejandra Carreño, del Centro IINARA. El subsecretario de la Niñez Marcelo Sánchez, la Fundación Soy Más, J-Pal, el ex ministro de Educación José Joaquín Brunner y la decana de la Facultad de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, María José Naudón, también entregaron su visión sobre esta materia y cerraron la primera jornada.
“Este congreso busca reunir a distintos actores del mundo de la academia, de las políticas públicas, líderes territoriales y de la sociedad civil que, desde distintas veredas, quieren trabajar por un propósito compartido: aportar a la niñez. Y quizás lo más bonito que ocurre acá es que se genera una comunidad que puede actuar desde distintos lugares y que puede tener, incluso, diferentes colores políticos, pero que logra unirse en torno a un mismo propósito”, concluye Florencia Álamos, directora ejecutiva de Fundación Kiri, organizadora del encuentro.
Por su parte, Alejandra Grebe, directora ejecutiva de Fundación MC, explicó que es importante recordar que la violencia es un problema estructural que requiere colaboración. “Hay un conjunto de organizaciones que están hoy día pensando y levantando cuáles son aquellas cosas que sí o sí hay que trabajar. Yo me quedo con el vínculo, con volver el centro a la persona y con siempre mirar el contexto, porque al final la intervención tiene que ser completa para que se deje de entorpecer el desarrollo pleno de niños, niñas y jóvenes en nuestro país”, afirmó.
La evaluación de impacto
Parte de la jornada también incluyó la presentación y análisis de los resultados de la evaluación al programa Ecosistemas Escolares de Bienestar, de Fundación Kiri, que entregó nuevas pistas sobre el papel que pueden jugar experiencias deportivas o científicas en el desarrollo socioemocional durante la etapa escolar.
La intervención demostró que espacios naturales como el deporte, la cultura o la ciencia con una adecuada metodología pueden potenciar el desarrollo integral de estudiantes y permitirles adquirir habilidades críticas para la vida. Los resultados mostraron efectos estadísticamente significativos en dimensiones clave del desarrollo socioemocional, particularmente en optimismo, conciencia de sí mismo, resolución de conflictos, salud mental y conciencia de otros. El efecto, además, no parece ser idéntico para todos. Entre las niñas, el impacto en optimismo y comprensión de uno mismo fue mayor y significativo, mientras que entre los niños destacó especialmente el efecto en conciencia de otros. El estudio también identifica ámbitos en los que no se observaron diferencias entre ambos grupos, como las mediciones de función ejecutiva.
“La evaluación demostró que el programa mejora las habilidades socioemocionales, que es lo que se busca, y también impacta y se traspasa al resto del hogar. Además, que hay diferencias de género en ese impacto”, explicó Pamela Jervis, investigadora de J-PAL, organización encargada de realizar la evaluación de impacto.
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Fuente: 360 Comunicaciones