Ante la sucesión de sistemas frontales asociados a un río atmosférico que afectará a Chile a partir de este jueves, especialistas detallan medidas que permitirán a las empresas, industrias, establecimientos educacionales o edificios corporativos mantener su continuidad operacional. Ante la posibilidad de que en varias regiones el fenómeno tenga categoría 4 y vientos sobre 80 km/h, es importante preparar los sistemas, ya que, para las empresas, un evento de esta magnitud representa un riesgo directo sobre la continuidad operacional.
“Ante la sucesión de sistemas, las organizaciones deben pasar de una lógica reactiva a una gestión preventiva del riesgo. La preparación anticipada permite reducir interrupciones operacionales, proteger a las personas y disminuir pérdidas económicas derivadas de eventos climáticos extremos. La experiencia del sector indica que una parte importante de estas emergencias es evitable con medidas preventivas oportunas”, plantea Rowland Hughes, director nacional de Facility Management de Grupo EULEN Chile.
Antes del temporal
1. Despejar la red de evacuación de aguas lluvia. Es la principal causa de anegamientos en edificios corporativos e instalaciones industriales. Implica limpiar y despejar canaletas, bajadas de agua, sumideros y desagües, retirando el follaje acumulado durante el otoño que suele obstruirlos justo cuando más se necesitan.
2. Probar los sistemas de bombeo y el respaldo energético. Verificar que las bombas de subterráneos, estacionamientos y fosos de ascensores estén operativas, junto con grupos electrógenos y UPS. La prueba debe hacerse antes del evento: una bomba que falla en plena emergencia no da margen de reacción.
3. Asegurar techumbres, cubiertas y elementos exteriores. Las autoridades han recomendado asegurar techumbres y canaletas ante el riesgo de voladuras y desprendimientos. A ello se suma retirar o fijar señalética, letreros, mobiliario exterior, andamios y materiales en altura, además de revisar árboles y ramas cercanas a instalaciones o al tendido eléctrico.
Durante el evento
4. Reforzar el aseo en accesos. El ingreso constante de agua, barro y hojas convierte los accesos en el principal punto de riesgo para trabajadores y visitantes. Requiere señalización y secado permanente en zonas de tránsito, y un manejo de residuos que evite que estos terminen obstruyendo los desagües.
5. Ajustar los protocolos de seguridad y disponer cuadrillas de respuesta rápida. Reforzar la vigilancia ante eventuales cortes de energía y adecuar el control de acceso a condiciones de baja visibilidad, junto con mantener equipos disponibles para actuar frente a filtraciones o anegamientos y monitorear los puntos críticos de cada instalación.
6. Activar un plan de continuidad centrado en las personas. Coordinar turnos, traslados seguros y disponibilidad de equipos, de modo que la operación no dependa de exponer innecesariamente a los trabajadores durante las horas de mayor intensidad. Junto a ello, Informar oportunamente a trabajadores, clientes y proveedores respecto de cambios operacionales, cierres preventivos, teletrabajo o modificaciones de turnos.
Después del temporal
7. Evaluar daños antes de retomar la operación normal. Ejecutar una revisión de sistemas y una limpieza profunda permite detectar filtraciones o fallas que, de no abordarse, se arrastran y terminan generando costos mayores semanas después. Junto a ello, revisar equipos eléctricos expuestos a la humedad, especialmente tableros y salas eléctricas o centros de datos. Es importante documentar las incidencias y realizar una evaluación de desempeño del plan de emergencia permitirá identificar oportunidades de mejora para futuros eventos climáticos. Las empresas que trabajan bajo normas ISO hacen siempre este “after action review”.
“Los eventos climáticos extremos ya no son situaciones excepcionales. La diferencia entre una organización que mantiene su operación y otra que debe paralizar sus actividades radica en el nivel de preparación previo. Una infraestructura mantenida, protocolos claros, personal entrenado y proveedores disponibles permiten reducir significativamente el impacto operacional y económico de estos fenómenos. La continuidad operacional se construye antes de que comience la lluvia.”, señaló Rowland Hughes, director nacional de Facility Management de Grupo EULEN Chile.
Fuente: Grupo Strategika.