Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha que invita a reflexionar sobre cuánto pierde la sociedad cuando el talento se ve limitado por estereotipos de género. La historia demuestra que la ciencia avanza cuando incorpora todas las miradas: mujeres como Marie Curie, Rosalind Franklin o Ada Lovelace realizaron aportes fundamentales, pese a haber enfrentado barreras que hoy aún persisten.
En la actualidad, muchas niñas y mujeres siguen encontrando obstáculos para desarrollarse en áreas como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, no por falta de capacidades, sino por desigualdades de oportunidades y sesgos culturales. Promover su participación no es solo una cuestión de equidad, sino una condición necesaria para impulsar la innovación y dar respuesta a desafíos globales como la salud o el cambio climático.
Construir un futuro más justo requiere acciones concretas: educación libre de estereotipos, mentorías tempranas, políticas de igualdad y espacios donde las niñas puedan explorar y crear sin miedo. La ciencia necesita de todas las mentes, sin límites de género.
Dra. Tamara Bruna Larenas
Investigadora Facultad de Ciencias
Universidad Santo Tomás
Embajadora Proyecto InES Género UST
Fuente: wearesimplicity.