La psicóloga Francisca Jaque, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, entregó recomendaciones y reveló cuáles son algunos de los signos de advertencia que existen cuando hay pensamientos suicidas.
La salud mental en Chile enfrenta una crisis crítica, donde se estima que casi el 12% de la población presenta síntomas, con una alta prevalencia de depresión y ansiedad. Es más, uno de cada cinco chilenos y chilenas se sienten solos.
Además, las barreras de acceso son altas en Chile. El 60% de quienes presentan síntomas no busca ayuda profesional. Además, las largas esperas (promedio de 254 días para psiquiatría adulta en el sector público) y la falta de especialistas son los principales obstáculos.
Según el estudio “Salud mental en Chile y el mundo”, realizado por Activa Research, en conjunto con WIN (Worldwide Independent Network of Market Research), un 32% de los chilenos dice que se ha sentido triste, vacío o deprimido. Por sexo, las mujeres (36%) son quienes más han experimentado este sentimiento, mientras que en los hombres también señalan sentirlo, pero en un porcentaje levemente inferior (28%).
La situación es compleja. En Chile, el suicidio es una crisis de salud pública grave con aproximadamente 1.800 a 1.984 muertes anuales registradas a 2024-2025. La tasa alcanza 10,3 casos por cada 100.000 habitantes, con una fuerte prevalencia masculina (\(17,3\) en hombres frente a \(3,3\) en mujeres) y mayor incidencia en personas mayores de 40 años.
Para abordar este preocupante tema, Diario Usach conversó con la psicóloga Francisca Jaque, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, quien entregó recomendaciones, herramientas para cuidar el bienestar emocional y reveló cuáles son algunos de los signos de advertencia que existen cuando hay pensamientos suicidas.
¿Cuáles son los signos de advertencia ante una persona que está con pensamientos suicidas?
Los signos de advertencia pueden ser directos o indirectos. Las señales directas son las más urgentes: que la persona diga o escriba que quiere morir, hacerse daño o no seguir viviendo; que hable de desesperanza, de sentirse atrapada, de ser una carga para otros o de sufrir un dolor que no puede soportar; que busque métodos para hacerse daño, intente acceder a medicamentos, armas u otros medios letales; que planifique un lugar o momento; que realice actos de despedida, entregue objetos significativos, deje mensajes o presente autolesiones.
También hay señales indirectas que deben preocupar: aislamiento de la familia, amistades o redes; disminución del rendimiento académico o laboral; aumento del consumo de alcohol u otras drogas; cambios bruscos de ánimo, irritabilidad, angustia o impulsividad; abandono del autocuidado; baja autoestima; alteraciones del sueño o la alimentación.
La recomendación central es no minimizar estas señales ni interpretarlas como “llamados de atención”; son expresiones de sufrimiento y requieren acompañamiento oportuno.
¿Cómo puedo ayudar a alguien que tiene pensamientos suicidas?
Lo primero es acercarse con calma, escuchar sin juzgar y preguntar directamente. Existe el mito de que preguntar por suicidio puede “dar la idea”, pero la guía Minsal-Mineduc señala lo contrario: preguntar de manera cuidadosa puede aliviar a la persona, abrir una conversación y ser el primer paso para ayudarla. No se necesita ser especialista para entregar un primer apoyo; cualquier persona informada y disponible puede ser un puente hacia la ayuda profesional.
Una forma concreta de iniciar la conversación puede ser: “Me preocupa cómo te he visto. Quiero escucharte. ¿Has pensado en hacerte daño o en no querer vivir?”. Si la persona responde que sí, es importante mantener la calma, no discutir, no culpabilizar, no minimizar, no prometer secreto absoluto y activar redes de apoyo. La guía recomienda hacer preguntas que permitan dimensionar el riesgo, por ejemplo si ha deseado estar muerto/a, si ha pensado en suicidarse, si ha pensado cómo hacerlo, si tiene intención, si tiene un plan o si ha hecho algo para prepararse.
¿Qué recomendaciones puede entregar para promover la salud mental en Chile?
Chile debe fortalecer una respuesta de salud mental preventiva, comunitaria, intersectorial y basada en evidencia. Desde Minsal, el plan Construyendo Salud Mental plantea líneas estratégicas asociadas a gobernanza, fortalecimiento de servicios, promoción y prevención durante el curso de vida, respuesta en emergencias, y mejora de datos, evidencia e investigación. Esto implica que la salud mental no puede abordarse solo desde la atención clínica individual; requiere políticas públicas, financiamiento, redes territoriales, participación comunitaria y continuidad de cuidados.
Desde educación, Mineduc plantea que la escuela no reemplaza al sistema de salud, pero sí tiene un rol clave en promoción, prevención, detección temprana, primera acogida, derivación acompañada y resguardo de la trayectoria educativa. La Estrategia de Salud Mental con Comunidades Educativas se creó en 2022, en el marco del Plan de Reactivación Educativa, el Plan Nacional de Salud Mental 2017-2025 y el plan Construyendo Salud Mental del Minsal.
¿Cuán importantes son las redes de apoyo comunitario y familiar?
Son fundamentales. Las redes familiares, escolares y comunitarias pueden detectar señales tempranas, ofrecer contención, disminuir el aislamiento y facilitar el acceso oportuno a la red de salud. La guía Minsal-Miineduc señala que toda la comunidad educativa —estudiantes, familias, docentes, asistentes de la educación, equipos directivos y redes de salud— puede participar activamente en la prevención.
Las redes también protegen porque generan pertenencia. En contextos escolares, la participación, los vínculos sociales sólidos, los espacios de recreación, deporte, arte y organización estudiantil ayudan a reducir factores de riesgo como la soledad y el aislamiento.
¿Qué hacer si he presenciado o si un ser querido lamentablemente concreta el suicidio?
Lo primero es pedir ayuda inmediata y no enfrentar la situación en soledad. Si hay una emergencia, se debe contactar a la red de urgencia; si hay personas en crisis emocional o riesgo suicida, llamar al *4141 o acudir a un servicio de urgencia. También es clave proteger a quienes presenciaron la situación, especialmente niños, niñas, adolescentes, familiares directos, amistades cercanas o personas con antecedentes de salud mental.
Después de una muerte por suicidio, se deben activar acciones de postvención. La postvención busca reducir el riesgo de imitación o nuevas conductas suicidas, facilitar una expresión saludable del dolor emocional e identificar a personas que puedan estar en riesgo. En comunidades educativas, Minsal-Mineduc recomienda activar protocolos, verificar la información con cuidado, contactar a la familia, entregar apoyo al equipo escolar, acompañar a estudiantes, evitar rumores, no entregar detalles del método o lugar, informar dónde pedir ayuda y hacer seguimiento.
También es importante cuidar la comunicación pública y en redes sociales: no dramatizar, no romantizar, no presentar a la persona fallecida como modelo a seguir, no difundir imágenes ni detalles, y transmitir mensajes de apoyo y esperanza. Minsal-Mineduc advierte que una comunicación inadecuada puede aumentar el riesgo de conductas imitativas, especialmente en personas vulnerables.
Fuente: Usach