Con un financiamiento compartido con los propios agricultores, y bajo la ejecución
de Codesser, 30 usuarios de la iniciativa integrarán tecnologías de vanguardia
para enfrentar la sequía y potenciar la rentabilidad de sus cultivos. Ello, a través de
Inteligencia Artificial y sondas de riego.
En Ovalle, específicamente en la Parcela N-22 de El Progreso, se dio inicio al proyecto
“Avanzar hacia una horticultura del futuro utilizando Inteligencia Artificial y Agricultura de
Precisión”. Este Programa de Difusión Tecnológica (PDT) de la Corporación de Fomento
de la Producción (Corfo) surge como una respuesta estratégica a reducir las brechas
productivas de la región de Coquimbo, una zona clave para el abastecimiento nacional de
hortalizas. Ante el desafío del cambio climático y la escasez hídrica, la propuesta no es
solo producir más, sino producir con inteligencia.
Una inversión tripartita para la sostenibilidad
El centro de esta iniciativa es su modelo de colaboración. El proyecto cuenta con un
presupuesto total de $128.040.000, reflejando un compromiso real con la innovación:
Corfo aporta $89.440.000, mientras que los 30 agricultores beneficiarios realizan un
esfuerzo empresarial pecuniario de $38.600.000. La ejecución técnica y administrativa
recae en Codesser, entidad encargada de asegurar que cada herramienta tecnológica sea
transferida y adoptada de forma efectiva por los productores.
Juan Pablo Arriagada, director Regional de Corfo, destacó el valor de este esfuerzo en
terreno: “Este programa busca cerrar brechas tecnológicas fundamentales. Hemos podido
verificar in situ cómo la incorporación de Inteligencia Artificial y sondas de riego permiten
administrar de mejor forma los recursos, logrando que el negocio sea sostenible y
rentable bajo el concepto de la rentabilidad del agua”.
Ciencia abierta y toma de decisiones
La innovación central radica en la creación de herramientas de apoyo. Andrés Vallone,
académico y desarrollador, explicó que se están diseñando aplicaciones basadas en IA
para entregar recomendaciones precisas sobre qué cultivar según las condiciones
específicas de cada campo y el comportamiento del mercado. “Trabajamos bajo el
concepto de ‘ciencia abierta’, lo que significa que el código y el conocimiento generado
serán de libre acceso para que otros puedan adaptarlo y utilizarlo sin costos de licencia”,
señaló Vallone, quien además recordó que implementaciones previas han logrado ahorrar
hasta un 50% de agua.
Cristian Sotomayor, asesor técnico del programa, enfatizó que el foco está en la eficiencia
hídrica y la salud del suelo. “Buscamos que estos pilotos escalen a toda la superficie de
los productores. Tenemos cultivos de tomate, pimentón, habas y maíz, desde la parte baja
hasta Monte Patria, que servirán de ejemplo para toda la región”, afirmó.
El campo toma la palabra
Horacio Rojas, productor agrícola y uno de los 30 beneficiarios, expresó su optimismo
ante la llegada de esta tecnología, valorando el apoyo institucional. “Sentimos que el
campo es una fuente enorme de trabajo y alimento. Que Corfo venga al campo y nos
apoye con estas tecnologías es el pilar que nos ayudará a crecer, sobre todo si nos
unimos para llegar a mejores mercados con productos saludables y agricultura
regenerativa”.
Felipe Ventura, gerente del Programa Transforma Hídrico, iniciativa financiada por Corfo y
ejecutada por Codesser, concluyó que la difusión de estos casos exitosos es vital. Al
mejorar las técnicas de riego y utilizar imágenes satelitales para balances hídricos, el
agricultor no solo ahorra agua, sino que aumenta significativamente el valor de su
producto por metro cúbico utilizado.
Con este lanzamiento, la horticultura de Coquimbo se posiciona como un referente
nacional, demostrando que la unión entre financiamiento público-privado y la ciencia
aplicada es la semilla necesaria para asegurar la alimentación del mañana.
Fuente: Corfo.