Fonoaudiólogos destacan que la detección temprana es clave para evitar consecuencias académicas y emocionales a largo plazo.
Con el inicio del año escolar, miles de niños regresan a las salas de clase enfrentando nuevos desafíos académicos y sociales. Sin embargo, para algunos estudiantes existe una dificultad que muchas veces pasa inadvertida: los problemas en el desarrollo del lenguaje.
De acuerdo con estimaciones internacionales citadas por la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), cerca del 7% de los niños en edad escolar, aproximadamente 1 de cada 14, presenta algún trastorno del lenguaje o la comunicación. Se trata de una condición que puede impactar no solo su aprendizaje, sino también su seguridad, autoestima y participación dentro del aula si no se detecta y aborda oportunamente.
El lenguaje es una herramienta fundamental en la experiencia escolar. A través de él, los niños comprenden instrucciones, expresan ideas, participan en actividades y construyen vínculos con sus compañeros. Cuando existen dificultades para comunicarse con claridad, el impacto puede extenderse más allá del rendimiento académico.
“Muchos niños que tienen dificultades para expresarse o comprender lo que se les dice comienzan a sentirse inseguros al participar en clase. A veces prefieren no levantar la mano, evitar leer en voz alta o hablar menos con sus compañeros, lo que puede afectar su confianza y su desarrollo social”, explica Camila Aguilera, fonoaudióloga y Gerente de Reclutamiento en BMR Health Services.
De acuerdo con especialistas en desarrollo infantil, los problemas de lenguaje pueden manifestarse de distintas formas: dificultades para pronunciar ciertos sonidos, problemas para construir frases, vocabulario limitado para la edad o dificultades para comprender instrucciones. En muchos casos, estas señales se confunden con timidez, falta de interés o incluso problemas de conducta.
“Cuando estas dificultades no se identifican a tiempo, los niños pueden acumular frustración en el entorno escolar. El lenguaje es una de las principales herramientas para aprender y relacionarse, por lo que intervenir de forma temprana puede marcar una gran diferencia en su desarrollo”, agrega Aguilera.
Diversos estudios han demostrado que los niños con trastornos del lenguaje presentan mayor riesgo de experimentar ansiedad social, baja autoestima y dificultades para integrarse en el entorno escolar, especialmente cuando no reciben apoyo oportuno. Por esta razón, los especialistas enfatizan la importancia de que familias y docentes estén atentos a ciertas señales de alerta durante los primeros años escolares.
Entre los indicadores que podrían sugerir una dificultad en el desarrollo del lenguaje se encuentran problemas persistentes para pronunciar palabras, dificultades para comprender instrucciones simples, escasa participación verbal en clase o frustración al intentar comunicarse.
En este contexto, la intervención temprana de profesionales especializados, como los fonoaudiólogos, puede ser clave para fortalecer las habilidades de comunicación de los niños y apoyar su proceso de aprendizaje.
“Cuando los niños reciben el apoyo adecuado, no solo mejora su capacidad de comunicarse, sino también su confianza para participar, aprender y relacionarse con otros. Detectar estas dificultades a tiempo permite acompañar su desarrollo y evitar que se transformen en barreras mayores en el futuro”, concluye Aguilera.
En el marco del regreso a clases, los expertos recomiendan observar no solo el desempeño académico de los niños, sino también cómo se comunican, interactúan y participan en el entorno escolar, ya que detrás de un niño que guarda silencio en la sala de clases podría existir una dificultad que requiere atención y apoyo oportuno.
Fuente: comunicate360.