Gloria Ana Chevesich se refirió a la importancia que tiene la formación ética al momento de enfrentar el desafío de hacer valer las reglas, en donde también estuvo presente Ramiro Mendoza, presidente del Colegio de Abogados.
Santiago, agosto de 2026.- En el marco del inicio de las VI Jornadas Nacionales de Enseñanza Clínica del Derecho, la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, lideró el debate sobre los desafíos formativos y deontológicos de la abogacía en Chile, acompañada por el presidente del Colegio de Abogados, Ramiro Mendoza. Durante la instancia, la máxima autoridad del Poder Judicial enfatizó la urgencia de fortalecer la integridad en el ejercicio profesional desde las aulas de clases.
Al abordar la relevancia de las clínicas jurídicas y la impronta moral que deben transmitir las facultades, Chevesich remarcó que los principios de probidad no pueden ser tratados como una materia aislada: “La formación ética no puede quedar reducida a un curso, a una asignatura o a un conjunto de reglas de conducta. Debe estar presente en la manera en que se enseña el derecho y, especialmente, en la forma en que quienes estudian aprenden a ejercerlo. No le podemos bajar el perfil a la incompetencia.”
Asimismo, la presidenta de la Corte Suprema hizo un firme llamado a mantener los más altos estándares académicos, advirtiendo que la rigurosidad técnica constituye un pilar indispensable del compromiso profesional: “Quiero ser enfática en un punto: la excelencia técnica y el conocimiento del derecho son en sí mismos imperativos éticos. Un abogado o una abogada que no domina su disciplina no puede servir con lealtad a su clientela ni al sistema”. A juicio de la magistrada, el rigor conceptual resulta inseparable del deber de defensa y del adecuado funcionamiento de la administración de justicia.
Por otra parte, Chevesich proyectó las exigencias éticas hacia los espacios digitales contemporáneos, llamando a la prudencia a docentes, estudiantes y litigantes en un entorno hiperconectado: “Esta ética debe extenderse necesariamente al uso de las redes sociales. Las intervenciones virtuales de abogados, abogadas, docentes y estudiantes no son actos privados aislados; ellas impactan directamente en la confianza hacia la profesión y las instituciones. La libertad de expresión camina de la mano con los deberes de sobriedad, discreción y respeto que exige nuestra investidura”.
Sumándose al diagnóstico de la presidenta de la Corte Suprema, el presidente del Colegio de Abogados de Chile, Ramiro Mendoza, profundizó en la misión social del abogado y su papel en la reconstrucción del tejido ciudadano:
“En algún minuto a mí me gustaría decir: “somos los guardianes del Estado de Derecho”, pero el Estado de Derecho es tan etéreo, tan abstracto y tan legal, que a mí me gustaría pensar que somos los guardianes de la confianza en la sociedad civil, en la confianza en las relaciones de las personas y en las relaciones de la sociedad estatal. Tenemos una sociedad que está tremendamente fracturada en confianza”.
En esa misma línea, Mendoza subrayó que los profesionales del derecho son los principales llamados a articular la certeza y la fe pública en la vida diaria:
“Si miran las últimas encuestas, el problema que tenemos desde el punto de vista de la convivencia social es la confianza; y el articulador de confianzas en el vector sociedad son los abogados. Son los que llevan encargos ajenos, los problemas personales, los conflictos corporativos, los conflictos de la libertad de las personas y la vigencia de las garantías constitucionales”. Con ello, el líder del Colegio de Abogados relevó el sentido profundo que cobran los departamentos clínicos para entregar herramientas sólidas al foro nacional.
Al término del encuentro, la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, renovó la llamada a consolidar una alianza permanente entre los tribunales, el gremio y las universidades para velar por un ejercicio jurídico que responda siempre con excelencia y responsabilidad ética ante la sociedad.
Fuente: U. Finis Terrae.