El destacado escritor participó en la Cátedra Siglo XXI de la Universidad Finis Terrae, donde se refirió a su última novela y reflexionó en torno al rol de la literatura como “reservorio de ideas posibles sobre quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser”.
Santiago, mayo de 2026.- En el marco del lanzamiento del nuevo ciclo de la Cátedra Siglo XXI de la Universidad Finis Terrae, el autor argentino Patricio Pron sostuvo una conversación con el dramaturgo Marco Antonio de la Parra, instancia en la que repasó su nuevo libro En todo hay una grieta y por ella entra la luz, publicado por editorial Anagrama.
Durante la conversación, de la Parra alabó el trabajo del escritor y se refirió al desenlace de la obra. Fue en ese momento que el narrador, ganador del Premio Alfaguara y del Premio de Cuento Juan Rulfo, dejó en claro que “lo que menos importa de un libro es su final, y el que lee esperando el desenlace está profundamente equivocado. Lo que importa es el viaje, hacia dónde te lleva el libro”.
Pron abordó también distintos pasajes de la literatura, relacionándolos directamente con su nueva novela, ambientada en New York. Además, se refirió a sus propias vivencias en esa ciudad, luego de haber vivido dos años en Estados Unidos.
“Nueva York te muestra un rostro mucho más complejo de lo que uno podría imaginar”, comenzó diciendo. “Cuando llegué en 2024, era una ciudad temerosa, pero seguía siendo un lugar maravilloso para escuchar música, leer y asistir al teatro. Cuando me fui, en septiembre de 2025, era otra completamente distinta: mostraba señales de resistencia y resiliencia. Nueva York ofrece esa contradicción en todo momento; es más una velocidad que una ciudad, un flujo constante de estímulos e impulsos. Y eso es precisamente lo que intenta reflejar la novela: retratar una ciudad mucho más compleja y contradictoria que la que solemos ver en las series”, señaló Pron.
Otro de los temas que tiene directa relación con su última obra es el dolor. La novela propone una reflexión sobre el duelo ecológico, la violencia y la finitud, marcada por la memoria y las tensiones del presente, y un diálogo con las inquietudes actuales en torno a la experiencia humana. En esa línea, Pron expresó que “hay una ambigüedad profunda en cómo narrar el dolor. Cuando la enfermedad se ha apropiado de ti, no puedes escribir sobre ella; la única forma de hacerlo es cuando ese dolor ya terminó. Es, en el fondo, un ejercicio de memoria: recordar el dolor desde la distancia. Al mismo tiempo, hay episodios en el texto que no me ocurrieron directamente, sino a personas cercanas. Por eso me conmueve”.
Por último, Marco Antonio de la Parra destacó el particular uso que Pron hizo de las notas al pie de página. Sobre este recurso, el escritor comentó: “Lo que más me atraía era la nota al pie. Había algo en ese espacio que no podía elevar al cuerpo principal del texto, y esa imposibilidad me llevó a preguntarme por qué existe esa división. Cuestioné su función, esa idea de que opera como un lacayo que sigue a los nobles. Sin embargo, la nota al pie también puede narrar, puede contener una historia propia”.
Fuente: uft.