El Observatorio de Públicos y Participación Cultural Finis Terrae enfatizó en que el ausentismo a funciones y la opacidad de las redes sociales demuestran que las barreras simbólicas inciden más que el costo de la entrada.
Santiago, noviembre de 2026 En el marco de la presentación oficial del Observatorio de Públicos y Participación Cultural de la Universidad Finis Terrae y la realización de las Jornadas de Desarrollo de Públicos: “Taller de Desarrollo y Estudios de Públicos”, Sonia Jaroslavsky y Mariana Aramburu, destacadas investigadoras de la Red Latinoamericana de Profesionales para el Desarrollo de Públicos (REDLAP) expusieron un detallado panorama sobre los cambios en los hábitos culturales de la región. El encuentro puso el foco en cómo la sobreabundancia de oferta digital, la volatilidad de la atención y las profundas barreras de acceso simbólicas están reconfigurando la relación entre las audiencias y los espacios artísticos.
Al inaugurar el encuentro, el Director del Observatorio de Públicos y Participación Cultural de la Universidad Finis Terrae, Javier Ibacache, planteó la urgencia de desplazar el foco tradicional de las políticas públicas para situar a las personas en el centro del ecosistema cultural: “Si bien históricamente las políticas públicas se han centrado en habilitar un ecosistema de agentes y organizaciones, los públicos finales a menudo han sido considerados un recurso dado o renovable”, comenzó diciendo.
“Tras la crisis sanitaria y en pleno auge de la inteligencia artificial generativa, el objetivo primordial (del Observatorio) es situar al ser humano al centro. Hoy constatamos que reservar no equivale a asistir y que dinámicas emergentes como los ‘públicos fantasmas’ o la intermitencia de asistencia nos exigen tomar decisiones basadas en evidencia empírica y datos territoriales, superando la intuición en la gestión”, agregó Ibacache.
Vinculando directamente este diagnóstico con la realidad de las salas, los estudios presentados por REDLAP durante el taller confirmaron que el ausentismo en actividades con reserva previa se ha triplicado en los últimos años, un comportamiento gatillado por la inmediatez digital y la saturación cognitiva de las audiencias.
Respecto a este fenómeno, la especialista en Formación de Espectadores e integrante de REDLAP, Sonia Jaroslavsky, profundizó en los dilemas que enfrenta la gestión de audiencias: “En los programas que gestionamos pasamos de un 10% o 15% de ausentismo en reservas antes de la pandemia, a cifras que hoy rondan entre el 40% y el 50% de personas que reservan su ticket gratuito y finalmente no asisten. Frente a esta dispersión de la atención, hemos comprobado que el desafío no radica simplemente en ‘desconectar’ al espectador de las pantallas, sino en proponerle ‘conectar con lo presente’. Hoy no solo nos enfrentamos a públicos de doble vida, sino que necesitamos diseñar contenidos y mediaciones de doble vida que articulen de forma orgánica lo digital y lo presencial.”
En esa línea y para profundizar en las causales de este distanciamiento, las investigaciones expuestas en la jornada revelaron que la baja participación no responde prioritariamente a factores económicos o a la duración de las obras, sino a condicionantes de carácter simbólico y a las restricciones propias del entorno virtual.
En este contexto, la investigadora de consumos culturales e integrante de REDLAP, Mariana Aramburu, detalló los principales hallazgos del trabajo empírico con públicos no habituales: “Constatamos que las barreras invisibles —como el temor a no saber cómo vestirse, la vergüenza social o el desconocimiento del código del espacio teatral— pesan mucho más que el valor de la entrada. A esto se suma una falla estructural de descubribilidad en el ecosistema digital: en nuestros estudios de seguimiento con personas no habituales al teatro, tras llevarlas a seis funciones presenciales e integrarlas a grupos de diálogo, el algoritmo de sus redes sociales jamás comenzó a sugerirles oferta teatral. Ante esta opacidad algorítmica, la recomendación directa entre pares y la mediación presencial resultan insustituibles.”
Medición territorial y formación académic
Como respuesta directa a los hallazgos debatidos durante el encuentro, el Observatorio de Públicos y Participación Cultural de la Universidad Finis Terrae consolidó las cuatro líneas estratégicas que articularán su labor institucional: la sistematización de evidencia empírica junto al Ministerio de las Culturas, Las Artes y el Patrimonio; la creación de un Índice de Participación Cultural a escala comunal para analizar variables territoriales específicas; el impulso a programas de formación continua dentro y fuera del ámbito universitario; y la incidencia activa en la discusión de políticas públicas basadas en datos.
Fuente: U. Finis Terrae.