La transformación del mundo del trabajo sigue generando tensiones entre las expectativas de los trabajadores y las dinámicas de contratación de las empresas. Aunque la demanda por esquemas híbridos y remotos continúa creciendo, en Chile más del 80% de las vacantes laborales aún requiere presencialidad, reflejando un mercado que avanza con cautela hacia modelos más flexibles.
En este escenario, compañías especializadas en gestión de talento están replanteando la manera en que las organizaciones enfrentan el reclutamiento, la retención y el desarrollo de personas. Una de ellas es Grafton Latam, firma con operaciones regionales que ha fortalecido una estrategia orientada a integrar recursos humanos, tecnología y productividad empresarial bajo una misma lógica de negocio.
La compañía ofrece soluciones que abarcan desde executive search y reclutamiento especializado hasta outsourcing, payroll, desarrollo organizacional y prevención de riesgos, incorporando además servicios de growth marketing para empresas B2B. El objetivo, explican desde la firma, es responder a un entorno donde la gestión de personas dejó de ser un área operativa para transformarse en un factor estratégico.
Uno de los ejes centrales de esta evolución es la incorporación de inteligencia artificial en los procesos de selección. A través de una plataforma propia, Grafton Latam busca optimizar la evaluación de candidatos y reducir los tiempos de contratación, en un contexto donde gran parte de las empresas reconoce dificultades para encontrar talento calificado.
“La velocidad hoy es importante, pero no suficiente. Las herramientas tecnológicas permiten acelerar los procesos, aunque el verdadero desafío sigue siendo tomar mejores decisiones de contratación”, afirma Javier Galaz, CEO de Grafton Latam.
Nuevas exigencias del mercado laboral
El panorama actual muestra importantes diferencias entre industrias. Mientras áreas como tecnología, minería, salud y servicios financieros mantienen una alta demanda de profesionales, sectores como construcción e inmobiliario evidencian una desaceleración en las contrataciones.
A esto se suma un cambio profundo en las expectativas laborales. La búsqueda de flexibilidad, mejores condiciones y equilibrio entre vida personal y trabajo contrasta con estructuras organizacionales que todavía privilegian la presencialidad y modelos tradicionales de operación.
Además, la implementación gradual de la Ley de 40 Horas está obligando a las empresas a rediseñar procesos internos y fórmulas de productividad. Según Galaz, este escenario requerirá organizaciones más ágiles y una gestión del talento alineada con los nuevos desafíos del mercado. “Las empresas que no adapten sus estructuras a las nuevas dinámicas laborales tendrán mayores dificultades para atraer y retener talento competitivo”, sostiene el ejecutivo.
Fuente: Comunícate 360