- El tradicional pan ocupó el segundo lugar en un ranking de TasteAtlas. La académica Daniela González explica sus diferencias nutricionales con la hallulla y advierte que ningún alimento por sí solo determina el aumento de peso.
La tradicional marraqueta chilena volvió a ganar reconocimiento internacional. El popular pan fue ubicado en el segundo lugar del reciente ranking de los 15 mejores panes del mundo elaborado por TasteAtlas, plataforma especializada en gastronomía que reúne recetas, preparaciones y reseñas de distintos países.
Con una puntuación de 4,3 estrellas, la marraqueta, también conocida como pan batido o pan francés, dependiendo de la zona del país, compartió el segundo puesto con la pampushka de Ucrania. El primer lugar fue para el pan de bono de Colombia, que obtuvo 4,5 puntos.
TasteAtlas destacó entre sus principales características sus cuatro secciones unidas, la corteza crujiente y su miga ligera y esponjosa, además de su presencia habitual en desayunos y sándwiches chilenos.
El reconocimiento internacional también vuelve a poner en el centro de la conversación a uno de los alimentos más presentes en la mesa de los hogares del país. Para Daniela González, nutricionista y académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile, la popularidad de la marraqueta se explica por factores que van mucho más allá de sus características nutricionales.
“La marraqueta tiene una combinación muy particular de características que va más allá de la nutrición. Es parte de la identidad alimentaria chilena, tiene una textura muy característica con una corteza crujiente y miga suave, es versátil ya que funciona con palta, huevo, queso, tomate, jamón, pescado, carne, etc. y además está disponible en todas las panaderías a un precio accesible”, explica la experta a Diario Usach.
¿Es más saludable que la hallulla?
Aunque habitualmente se presenta a la marraqueta como una alternativa más saludable frente a otros tipos de pan, Daniela González plantea que la comparación requiere considerar sus ingredientes y, especialmente, la alimentación en su conjunto.
“La diferencia nutricional más relevante entre la marraqueta y la hallulla es que la marraqueta no incorpora manteca, mantequilla, margarina ni aceite en su masa, en cambio la hallulla sí contiene materia grasa. Entonces si las personas tienen como objetivo consumir menos grasas sí sería una buena alternativa la marraqueta”, señala.
Sin embargo, la especialista advierte que esto no significa que la hallulla deba ser considerada un alimento poco saludable. De hecho, uno de los principales mitos que identifica es precisamente la idea de que existe un tipo de pan que, por sí solo, determina si una alimentación es saludable o no.
“Es demasiado categórico decir eso, la marraqueta tiene una ventaja por no incorporar grasa en su masa, pero ambos tipos de pan pueden formar parte de una alimentación saludable”, sostiene.
Para ejemplificarlo, la nutricionista plantea que la preparación completa puede ser más importante que elegir exclusivamente entre un tipo de pan u otro: “Una hallulla con huevo o palta podría ser más saludable que una marraqueta con embutido”.
El pan no es enemigo
Otro de los mitos que González considera necesario derribar es la idea de que consumir pan inevitablemente provoca un aumento de peso.
“El pan engorda” es una afirmación que, según la académica, simplifica en exceso la relación entre alimentación y peso corporal. “El exceso de energía respecto de las necesidades puede favorecer el aumento de peso, pero ningún alimento aislado determina por sí mismo el peso corporal. De hecho, no es necesario eliminar el pan para tener una alimentación saludable”, explica.
En esa misma línea, tampoco existe una cantidad universal de pan que pueda establecerse como adecuada para todas las personas. La porción dependerá de las características y necesidades individuales.
“La cantidad adecuada va a depender del requerimiento energético, edad, actividad física, composición corporal, resto de la alimentación y objetivo nutricional. En general para mantener un buen estado de salud o un peso saludable lo importante es mantener una dieta variada que incluya todos los nutrientes que necesitamos”, afirma.
Por eso, más que eliminar el pan de la dieta, la recomendación apunta a observar tanto la cantidad consumida como los alimentos que lo acompañan.
“Es importante dejar claro que el pan no es el enemigo, que importa cuánto comemos y con qué lo acompañamos. Por lo tanto, más que prohibir el pan, debemos aprender a acompañarlo con alimentos nutritivos como huevo, palta o verduras”, plantea González.
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Paola Contreras Toledo
José Flores Gálvez
Cristóbal Meléndez Martin
Fuente: Usach