- Las infecciones urinarias asociadas al uso de catéteres continúan siendo uno de los principales desafíos para la seguridad de los pacientes hospitalizados.
Santiago, 16 junio 2026.- Las infecciones asociadas a la atención de salud son uno de los principales desafíos para hospitales y clínicas. Entre ellas, las infecciones urinarias relacionadas con el uso de catéteres representan una preocupación relevante para los equipos clínicos debido a su impacto en la recuperación de los pacientes, la duración de las hospitalizaciones y los costos asociados a la atención sanitaria.
En Chile, ese tipo de infecciones continúan siendo un desafío relevante. Según los Indicadores de Referencia Nacional de Infecciones Asociadas a la Atención de Salud (IAAS) vigentes desde mayo de 2025, elaborados por el Ministerio de Salud con información reportada por 187 hospitales del país, durante 2024 se registraron más de 2.000 episodios de infecciones urinarias asociadas a catéter en servicios de medicina, cirugía y unidades de paciente crítico.
Asimismo, persiste una alta dependencia del catéter vesical permanente como estrategia para el manejo de la incontinencia urinaria. Este dispositivo es reconocido como el principal factor de riesgo para el desarrollo de Infección del Tracto Urinario Asociada a Catéter (CAUTI por su sigla en inglés).
Las CAUTI representan una de las infecciones intrahospitalarias más frecuentes y se asocian a una mayor estancia hospitalaria, un incremento de los costos sanitarios y una mayor carga de enfermedad para los pacientes. Por esta razón, actualmente existen estrategias a nivel mundial orientadas a reducir la utilización y el tiempo de permanencia del catéter urinario.
De acuerdo con revisiones clínicas internacionales, muchas de estas infecciones podrían prevenirse mediante estrategias orientadas a disminuir el tiempo de cateterización y promover alternativas menos invasivas para el manejo urinario. La conversación actual va más allá de la prevención de infecciones. También incorpora aspectos cada vez más relevantes para los sistemas de salud modernos, como la experiencia hospitalaria, el bienestar de las personas e incluso la dignidad durante el proceso de atención.
Adultos mayores, pacientes con movilidad reducida, personas en recuperación postoperatoria o con determinadas condiciones neurológicas suelen requerir apoyo para el manejo urinario durante su hospitalización. La situación resulta especialmente desafiante para las mujeres, ya que las alternativas de manejo urinario no invasivo han sido tradicionalmente más limitadas debido a sus características anatómicas, favoreciendo una mayor dependencia de métodos invasivos o de soluciones pasivas para abordar episodios de incontinencia.
Sin embargo, en distintos países como Estados Unidos y Brasil, por ejemplo, hospitales y centros de salud han comenzado a incorporar tecnologías de manejo urinario externo como parte de las estrategias destinadas a disminuir la exposición innecesaria a dispositivos invasivos y fortalecer la seguridad del paciente.
En ese contexto, Chile ya cuenta con nuevas tecnologías de manejo urinario no invasivo como PureWick™, una solución diseñada para mujeres que busca ofrecer una alternativa externa a la cateterización tradicional en pacientes seleccionadas. Este tipo de tecnología permite contribuir a la gestión del manejo urinario, preservar la integridad de la piel al reducir la exposición prolongada a la humedad, y disminuir la necesidad de recurrir a cateterización vesical en pacientes seleccionadas.
Para Fernanda Carneiro, Gerente Sr. de Asuntos Médicos Latam de BD, Chile reúne condiciones particularmente favorables para avanzar en este tipo de innovaciones. “Chile es un referente regional en buenas prácticas clínicas y ha mostrado avances importantes en tecnología e innovación en salud. Eso genera las condiciones para que el país pueda seguir incorporando soluciones que contribuyan a fortalecer la seguridad de los pacientes y apoyar el trabajo de los equipos clínicos”, señala.
El interés por este tipo de alternativas surge en un momento en que los sistemas de salud buscan fortalecer la prevención de infecciones asociadas a la atención sanitaria y avanzar hacia modelos de cuidado cada vez más seguros, eficientes y centrados en las personas.
Fuente: Grupo Strategika.