Por Carmen Gloria Arroyo
Abogada y Socia de GrupoDefensa.cl
Este 8 de marzo de 2026 quiero hablar de responsabilidad: un valor y una actitud que
describe muy bien a las mujeres que hemos defendido desde hace ya 26 años.
No como carga impuesta, sino como decisión consciente. En nuestra labor jurídica
hemos conocido a la mujer chilena real, la que llega con preocupación, pero también
con determinación. La que podría rendirse, pero elige hacerse cargo. La que entiende
que su tranquilidad y la de su familia no pueden seguir esperando.
Hemos acompañado a mujeres que asumieron deudas no por imprudencia, sino por
necesidad: para pagar un tratamiento médico, cubrir meses de cesantía o suplir una
pensión de alimentos que no llegó.
A mujeres que, tras una separación, decidieron ordenar su situación financiera y exigir lo
que por ley corresponde a sus hijos. A hijas que enfrentan conflictos hereditarios para
evitar fracturas mayores en sus familias. A abuelas que, con recursos limitados, siguen
sosteniendo generaciones. En todas ellas hay un rasgo común: no miran hacia el lado
cuando el problema aparece.
La responsabilidad que vemos no es resignación ni sacrificio silencioso. Es informarse,
entender que la ley también puede ser una herramienta a su favor y movilizarse para
que ello ocurra.
Cuando una mujer decide renegociar sus deudas, solucionar un conflicto en materia de
familia o regularizar una herencia, está haciendo algo más profundo que cumplir un
trámite: está tomando control. Está diciendo “me hago cargo” y, al mismo tiempo,
“merezco una solución justa”.
La mujer chilena es así: responsable. Porque piensa en el mañana, porque protege el
futuro, porque entiende que postergar indefinidamente los problemas solo agrava el
impacto en su hogar.
Y esa responsabilidad —la de enfrentar, resolver y avanzar— es una forma de liderazgo
silencioso que muchas veces no se reconoce, pero que sostiene familias completas.
Este 8M reafirmo nuestro compromiso de seguir acompañando a esas mujeres que no
se definen por las dificultades que enfrentan, sino por la manera en que las resuelven.
Porque hacerse cargo es ejercer derechos, buscar apoyo y transformar la adversidad en
un nuevo comienzo.
Y cuando una mujer asume esa responsabilidad con información y decisión, no solo
ordena su situación legal o financiera: cambia su historia y la de quienes dependen de
ella.
Fuente: wearesimplicity.