La violencia asociada a los asaltos y actos vandálicos contra locales comerciales ya no puede seguir tratándose como una suma de hechos aislados. En pocas semanas de 2026, Santiago ha sido testigo de robos particularmente violentos en tiendas y malls, con uso de armas de alto calibre, ataques coordinados y un nivel de intimidación que pone en riesgo a trabajadores y clientes por igual.
Hoy no basta con diagnósticos ni anuncios generales, el país necesita propuestas concretas y verificables en materia de seguridad, aprendiendo de experiencias internacionales que han demostrado resultados. Para ejemplificar, países desarrollados redujeron drásticamente el delito mediante análisis de datos en tiempo real, patrullajes focalizados o la colaboración efectiva entre policía, municipios y fiscalías. Además de implementar un diseño urbano seguro, con iluminación adecuada y la recuperación del espacio público. Estos ejemplos muestran que la seguridad mejora cuando se articulan datos (IA), patrullaje focalizado, coordinación institucional y urbanismo más seguro
Estas herramientas no son ideológicas ni experimentales, funcionan cuando hay decisión política, coordinación institucional y evaluación constante. Esto es un fenómeno que se acrecenta y que nos afecta de norte a sur, por eso, las autoridades deben comprometerse con medidas específicas: presencia policial sostenida en zonas comerciales, persecución penal eficaz de bandas organizadas o el uso inteligente de tecnología, como mayor cantidad de cámaras capaces de detectar autos sin patentes o con encargo de robo.
Asimismo, las autoridades municipales y regionales no pueden quedar al margen, ya que la seguridad local requiere liderazgo, gestión y planificación. Proteger los espacios comerciales es proteger la vida cotidiana de las personas. Sin seguridad no hay convivencia, ni empleo, ni desarrollo posible, y recuperarla es una urgencia que no admite más discusión.
Andrés Bogolasky
Presidente Asociación Gremial Marcas del Retail (MDR)
Fuente: Impronta.