Casos recientes de falta de capacidad en distintas regiones del país vuelven a poner sobre la mesa la planificación de la infraestructura funeraria. La Fiscalía Nacional Económica (FNE) ya había advertido de este problema en los cementerios de la Región Metropolitana. Dicho panorama, ocurre en un país que año a año aumenta su población mayor, y es que los resultados del Censo 2024 muestran que las personas de 65 años o más representan actualmente el 14% de la población chilena, en paralelo, las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) contabilizaron 126.458 defunciones durante 2025.
Ante este fenómeno, expertos aseguran que existen alternativas, como la cremación, que ha ganado terreno para despedir a seres queridos, de hecho, ya equivale a cerca de un 25% de las defunciones en la RM, según cifras del Seremi de Salud Metropolitano.
La falta de espacio para nuevas sepulturas comienza a transformarse en un asunto sanitario en Chile, uno de los casos más recientes ocurrió en Los Vilos, donde el municipio informó que el cementerio local contaba con apenas cuatro nichos disponibles y debió iniciar la construcción de 30 espacios de emergencia.
En la misma línea, en mayo de este año, la administración del Cementerio Municipal N°1 de Valdivia reconoció que el recinto estaba “prácticamente colapsado”, luego de que una familia no pudiera realizar una nueva inhumación en una sepultura familiar debido a restricciones de espacio. En Puerto Montt, en tanto, el Cementerio Municipal dejó definitivamente de recibir funerales en febrero, mientras el municipio trabaja en la normalización de otros recintos y en la construcción de un nuevo cementerio.
En otras ciudades la respuesta ha sido ampliar la infraestructura disponible o incorporar nuevas alternativas, en Antofagasta, por ejemplo, el municipio construyó 120 nuevos nichos y anunció otros 500 para enfrentar el déficit de espacios, además de avanzar en la construcción de un crematorio municipal, arreglo que, según el gerente general de Acoger, Red de Cementerios Católicos, Nicolás Bergerie, “es el camino correcto para que no tengamos cementerios reventados: no se resuelve construyendo más nichos. En localidades donde el suelo disponible es limitado o el plan regulador no acompaña”.
“La infraestructura funeraria que necesitaremos en veinte o treinta años más son los cinerarios. Debiera comenzar a discutirse antes de que los cementerios lleguen a su capacidad máxima”, agregó.
Cremación gana terreno
Existen diferentes alternativas para administrar la capacidad de los cementerios: construcción en altura mediante nichos, ampliaciones y nuevos recintos, reducciones y exhumaciones cuando la normativa lo permite, además de columbarios, cinerarios y memoriales destinados a cenizas. Pero una de las transformaciones que está adquiriendo mayor relevancia es la cremación.
Bergerie lo justifica en que “una sepultura tradicional requiere espacio físico de manera permanente o durante períodos prolongados; la cremación abre alternativas que utilizan el espacio de una manera muy distinta. Frente a la escasez de suelo, creo que será una opción cada vez más presente en la sociedad”.
Según datos del Seremi de Salud Metropolitano, en la RM, las autorizaciones de cremación pasaron de 9.281 en 2023 a 10.607 en 2024 y 11.586 durante 2025. Este último año se registraron 46.541 defunciones en la región, por lo que las cremaciones equivalieron aproximadamente a una de cada cuatro muertes.
Fuente: Zeta Comunicaciones