- El análisis identifica tres nuevas exigencias para las empresas que ya operan con IA: definir quién responde por sus decisiones, asegurar la continuidad frente a cambios de proveedores o modelos, y conectar lo que gastan con el valor que obtienen.
1 de octubre de 2026.- Las empresas que declaran haber alcanzado un retorno comprobado con inteligencia artificial subieron a 10% en el tercer trimestre, frente al 7% de la medición anterior, según revela el tercer Global AI Pulse de KPMG, estudio que recoge la mirada de 2.131 líderes senior en 20 países. Sin embargo, la capacidad de conectar lo que se gasta en IA con el valor que genera sigue siendo limitada.
El 89% de los líderes asegura que la IA ya entrega valor medible y la mayoría sabe cuánto le cuesta. El 61% revisa esos costos al aprobar un proyecto y el 59% los monitorea en operación. Pero solo el 12% evalúa de manera consistente el valor de la IA en relación con su costo, cifra que sube a 48% entre las empresas con retorno comprobado.
“Hace tres meses veíamos que la adopción avanzaba mucho más rápido que el retorno. Hoy ese retorno empieza a moverse, y lo que distingue a las empresas que lo logran es la disciplina para gestionar la IA como un negocio. Saben quién responde por cada decisión, qué pasa si un proveedor cambia sus condiciones y qué obtuvieron con cada peso invertido”, asegura Diego Balestra, socio líder de Consultoría de KPMG Chile.
La inversión promedio planificada para los próximos 12 meses llega a US$210 millones por organización, frente a US$186 millones a comienzos de año, y la brecha de madurez entre regiones se redujo de 16 a 8 puntos. El 64% de las empresas en América ya está escalando la IA o en etapas más avanzadas, frente al 61% en Asia Pacífico y el 56% en Europa, Medio Oriente y África.
Ciberseguridad y dependencia de proveedores
El 86% de las organizaciones está adaptando su modelo de ciberseguridad frente a amenazas aceleradas por IA. La diferencia aparece con la madurez, ya que el 71% de las empresas con retorno comprobado destina presupuesto de IA a ciberseguridad y protección de datos, frente al 36% de las que aún experimentan. Las más avanzadas, además, reparten el riesgo entre varios modelos y proveedores.
“En las compañías con mejores resultados, la ciberseguridad está integrada al programa de IA desde el diseño. Eso les permite seguir operando cuando algo cambia en un modelo, un proveedor o una regulación. Para las empresas chilenas, que trabajan en gran medida con proveedores tecnológicos globales, diversificar esa dependencia debería ser parte de la estrategia desde el primer día”, agregó Diego Balestra. El reporte concluye que la pregunta competitiva de los próximos meses será si una organización puede explicar, en términos que un directorio acepte, qué está produciendo su inversión en IA y si puede sostenerlo cuando algo de lo que depende cambia.
Fuente: Vinculación