Representantes de Construye 2025 y académicos de la PUCV analizaron los cambios que enfrentará la industria durante la próxima década, donde la digitalización, la sustentabilidad y la formación de nuevos profesionales aparecen como desafíos clave para el sector.
La construcción chilena enfrenta una transformación profunda. La incorporación de Inteligencia Artificial, la automatización de procesos, la reducción de la huella de carbono y la necesidad de atraer nuevas generaciones de trabajadores, aparecen entre los principales desafíos que deberá abordar una industria que genera más de 700 mil empleos y aporta cerca del 7% del Producto Interno Bruto nacional.
El escenario fue analizado en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso durante una jornada encabezada por Erwin Navarrete, gerente de Construye 2025, programa impulsado por Corfo que durante la última década ha liderado la hoja de ruta para modernizar el sector a través de la innovación, la industrialización, la transformación digital y el fortalecimiento del capital humano.
“Han sido diez años decisivos para mejorar la productividad y la sustentabilidad de la construcción. Hoy podemos decir que temas como BIM, economía circular, industrialización y digitalización ya forman parte de la realidad de la industria, pero los desafíos continúan y serán aún más exigentes hacia 2035”, señaló Navarrete.
Según explicó el ejecutivo, el próximo ciclo de desarrollo estará marcado por la Inteligencia Artificial, la automatización, la gestión basada en datos y la necesidad de formar profesionales capaces de desenvolverse en entornos cada vez más tecnológicos. La nueva hoja de ruta de Construye 2035 plantea además avanzar en sostenibilidad, resiliencia climática y reconversión del capital humano para responder a los cambios que vive el sector.
LA ACADEMIA COMO ACTOR ESTRATÉGICO
En ese proceso, la academia aparece como un actor estratégico. El director de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV, Hernán Pinto, destacó que las universidades tienen la responsabilidad de preparar a los profesionales que liderarán esta nueva etapa.
“Hoy estamos formando ingenieros e ingenieras que deberán desenvolverse en una industria cada vez más tecnológica, donde conceptos como BIM (modelado de información para la construcción), construcción industrializada, economía circular, resiliencia climática, Inteligencia Artificial y gestión basada en datos ya no representan tendencias futuras, sino competencias necesarias para el presente”, afirmó.
El académico agregó que la colaboración entre universidades, empresas y organismos públicos ha sido uno de los principales legados de Construye 2025. “Cuando analizamos la evolución que ha experimentado la construcción durante la última década, resulta imposible no reconocer el aporte de este programa en productividad, sustentabilidad, innovación y desarrollo de capital humano. Ha logrado instalar una visión compartida de futuro para toda la industria”, indicó.
Precisamente, la articulación entre el mundo académico y el sector productivo fue uno de los ejes centrales de la actividad. Construye 2025 ha promovido durante diez años una red de colaboración integrada por organismos públicos, empresas, centros tecnológicos y universidades, modelo que continuará proyectándose en la nueva etapa de Construye 2035 como una plataforma de coordinación público-privada-académica para impulsar una construcción más eficiente, sostenible y preparada para los desafíos del futuro.
Fuente: PUCV