- Los trabajadores chilenos volvieron a la oficina con exigencias que antes eran secundarias: bienestar, calidad de los espacios y flexibilidad. Esa transformación en las preferencias de la fuerza laboral está teniendo un efecto directo y medible en el comportamiento del mercado de oficinas.
Santiago de Chile, 4 de mayo de 2026.- El mercado de oficinas de alto estándar en Santiago cerró el primer trimestre de 2026 con una tasa de desocupación del 10%, su nivel más bajo desde 2021, según el reporte trimestral de Buildings, empresa especializada en inteligencia del mercado inmobiliario corporativo. La ocupación de espacios llegó a 37.100 metros cuadrados en el período, más del doble que el trimestre anterior.
Pero la reactivación no es homogénea. La demanda se concentra con mayor intensidad en los espacios con mejor equipamiento, conectividad y estándares de edificación. Zonas como El Golf y Las Condes registran vacancias que podrían cerrar el trimestre en torno al 6,5%, según estimaciones de CBRE, consultora global de servicios inmobiliarios corporativos. Es en estos segmentos donde la baja en la desocupación es más pronunciada, existe una fuerza laboral más exigente que está premiando cierto tipo de espacios por sobre otros.
Lo que el talento chileno le exige a su oficina
El estudio IA y Presencialidad: el nuevo panorama laboral, elaborado por WeWork en colaboración con PageGroup con base en 991 encuestas a profesionales en Chile, muestra que a 2025 el 48% trabaja en modalidad 100% presencial, frente al 16% que lo hacía en 2023. El retorno es real, pero el modelo que se consolida es el híbrido, con cifras que indican que el 35% trabaja bajo esa modalidad, y más de la mitad de ese grupo asiste tres o más días a la semana.
Las empresas vuelven a buscar una oficina, pero el talento llega con condiciones. Al preguntarles cómo debería evolucionar su lugar de trabajo, los profesionales chilenos son precisos en pedir espacios de bienestar como zonas de descanso y dispersión, escritorios y sillas ergonómicas, internet rápido y estable, y áreas silenciosas para concentrarse. Por otro lado, la flexibilidad es una señal que las empresas no pueden ignorar. Uno de cada tres profesionales chilenos declara que no aceptaría un trabajo sin algún esquema remoto, y uno de cada cinco no volvería bajo ninguna circunstancia a una modalidad 100% presencial. Para ambos grupos, la modalidad de trabajo es un factor tan decisivo para cambiar o mantenerse en un empleo como el salario o los beneficios de salud.
WeWork en el centro de la nueva demanda
“Las organizaciones que están logrando atraer y retener talento son las que entienden que el espacio de trabajo es parte de su propuesta de valor. No se trata solo de dónde trabajar, sino de cómo ese entorno potencia a las personas. Las empresas que no adapten sus espacios a las nuevas expectativas de su fuerza laboral enfrentarán una desventaja real”, señaló Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.
WeWork opera precisamente en ese cruce de estándares de alto nivel con flexibilidad real. Con una ubicación estratégica en Santiago, infraestructura lista para usar, servicios incluidos y contratos adaptables, ofrece a empresas de todos los tamaños acceso a espacios alineados con la demanda actual, y sin los compromisos de largo plazo que implica una oficina convencional.
Fuente: e-press.