- Chile concentra cerca de la mitad de las reservas mundiales de renio, el mineral que estuvo en los motores de la misión Artemis II y que hoy es clave para la aviación, los tratamientos contra el cáncer y el hidrógeno verde. Un recurso que el país produce casi sin buscarlo y que en enero de 2026 fue declarado mineral crítico.
En abril de 2026, cuatro astronautas despegaron a bordo del Artemis II y viajaron alrededor de la Luna por primera vez en más de medio siglo. Lo que pocas personas saben es que en los motores que hicieron posible ese viaje hay un mineral extraordinario. Uno capaz de resistir temperaturas superiores a los 3.000 grados Celsius sin deformarse ni derretirse. Un mineral tan escaso que durante años los científicos solo pudieron encontrarlo concentrado en meteoritos. Más difícil de encontrar que el oro.
Ese mineral es el renio. Y Chile concentra cerca de la mitad de las reservas mundiales, según datos del United States Geological Survey (USGS) consolidados por Cochilco.
A diferencia del cobre, el hierro o el litio, el renio es prácticamente un desconocido para la mayoría de las personas. ¿Por qué importa tanto un metal que casi nadie conoce? Porque hace cosas que casi ningún otro material puede hacer.
Una de sus principales características es su resistencia a temperaturas extremas. El renio se derrite a 3.180°C (como referencia, la lava de un volcán alcanza los 1.000°C). Por eso está en las turbinas de aviones y cohetes, que son las piezas que más calor reciben en cualquier máquina construida por humanos. Este mineral las mantiene intactas donde cualquier otro material ya se habría derretido.
Pero esa no es su única aplicación. Otra de sus características clave son sus propiedades nucleares, que permiten usarlo en terapias capaces de dirigir radiación directamente a células cancerosas, sin dañar el tejido sano que las rodea. También se usa para aliviar dolores óseos severos y tratar enfermedades articulares crónicas.
Y mientras el mundo busca nuevas formas de producir energía limpia, el renio también juega un papel relevante. Para el desarrollo del hidrógeno verde, por ejemplo, contribuye a que ciertos equipos sean más resistentes y funcionen por más tiempo.
Un mineral que se produce casi sin buscarlo
El renio no se extrae directamente. Aparece como subproducto cuando se procesa cobre y molibdeno, lo que significa que Chile lo produce casi sin buscarlo. Nuestro país es la principal fuente global simplemente porque es el mayor productor de cobre del mundo. Empresas como Molymet y Molyb (filial de Codelco, adherente de Compromiso Minero) controlan más del 70% del mercado mundial de este mineral. Y aun así, casi nadie sabe que existe.
Su relevancia, sin embargo, no ha pasado desapercibida para los especialistas. En enero de 2026, Chile lo declaró mineral crítico dentro de su Estrategia Nacional de Minerales Críticos. El reconocimiento oficial confirma algo que los expertos ya venían señalando.
“El renio es un metal invisible pero esencial para muchas de las tecnologías más avanzadas del mundo”, dice Miguel Herrera, director de la carrera de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad Adolfo Ibáñez y parte de Compromiso Minero. “Aunque la mayoría de las personas nunca ha visto un objeto fabricado completamente de renio, gran parte de la aviación moderna y la industria aeroespacial dependen de él”.
Para Guillermo Olivares, Líder de Proyectos Mineros de Corporación Alta Ley, “representa una ventaja estratégica” que Chile tenga esta posición dominante en la producción del mineral. Por ello, afirma que es clave avanzar en metalurgia avanzada, refinación de alta pureza, investigación aplicada e inteligencia de mercado que permita aprovechar esta ventaja.
Como el renio se obtiene dentro de procesos que ya existen (los mismos del cobre y el molibdeno), la eficiencia tecnológica de estos procesos determina cuánto de este mineral se puede recuperar y de qué calidad.
“El desarrollo de proyectos asociados al renio genera oportunidades para proveedores capaces de aportar tecnología, automatización, servicios especializados y soluciones orientadas a la optimización de procesos”, dice Pablo Arenas, Industry Manager Mining de Endress+Hauser Chile, “permitiendo a las operaciones capturar mayor valor de corrientes que antes podían ser consideradas secundarias”.
Oportunidad país
El renio también puede ser una oportunidad para Chile. Su valor no está solo en producirlo, sino en aprovecharlo para abrir nuevas posibilidades para la minería nacional: generar más conocimiento, desarrollar nuevas capacidades, incorporar nuevas tecnologías y avanzar hacia una minería con más valor, conectada con los desafíos del futuro. Que un mineral tan poco conocido pueda estar vinculado a tecnologías capaces de llegar hasta la Luna muestra hasta dónde pueden proyectarse recursos que, muchas veces, ni siquiera sabemos que Chile tiene.
Fuente: Feedback