- Este 7 de julio se conmemora el Día Internacional del Cóndor Andino, una fecha que busca crear conciencia sobre la protección de una de las aves más emblemáticas de Sudamérica, considerada además un símbolo patrio de Chile al formar parte del Escudo Nacional.
Julio, 2026- Con una envergadura que puede superar los tres metros y la capacidad de recorrer cientos de kilómetros aprovechando las corrientes de aire, el cóndor andino (Vultur gryphus) no solo representa la majestuosidad de la Cordillera de Los Andes, sino que cumple un papel insustituible en el equilibrio de los ecosistemas al actuar como carroñero natural, eliminando restos de animales y contribuyendo a prevenir la propagación de enfermedades. Actualmente, la especie es catalogada como Casi Amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), debido al descenso sostenido de sus poblaciones.
En Chile, donde habita una de las mayores poblaciones de cóndores de Sudamérica junto con Argentina, esta ave trasciende el ámbito natural. Desde hace más de un siglo forma parte del Escudo Nacional, acompañando al huemul como uno de los máximos emblemas de la identidad del país, reflejando valores como la fortaleza, la libertad y la soberanía.
Por eso es que el Día Internacional del Cóndor Andino, que se conmemora cada 7 de julio, nació como una iniciativa impulsada por organizaciones dedicadas a la conservación de la fauna silvestre con el propósito de sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de proteger a esta especie emblemática de la cordillera de Los Andes.
La fecha busca visibilizar las amenazas que enfrenta el cóndor —como el envenenamiento, la pérdida de hábitat, la caza ilegal y la disminución de sus fuentes de alimento— y promover acciones de educación, investigación y conservación para asegurar la supervivencia de una de las aves voladoras más grandes del mundo y un símbolo cultural y natural de varios países sudamericanos, entre ellos Chile.
Para la decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, Cecilia Echeverría, esta fecha representa una oportunidad para recordar que la conservación del cóndor también significa proteger la salud de los ecosistemas.
“Muchas veces el cóndor es reconocido únicamente por su valor simbólico, pero su importancia ecológica es enorme. Al alimentarse de animales muertos contribuye a mantener el equilibrio ambiental y ayuda a reducir la propagación de enfermedades, prestando un servicio ecosistémico fundamental para la naturaleza.”
La docente explica que, pese a su gran tamaño, el cóndor no es un depredador de ganado como aún persiste en algunas creencias rurales.
“Es una especie carroñera que rara vez representa un riesgo para los animales vivos. Sin embargo, continúa enfrentando amenazas como el envenenamiento accidental, la pérdida de hábitat y la persecución humana basada en mitos que es necesario derribar mediante educación y divulgación científica.”
La académica agrega que el hecho de que el cóndor forme parte de los símbolos patrios debería traducirse también en un mayor compromiso con su conservación.
“Es paradójico que uno de los principales emblemas de nuestro país siga enfrentando riesgos que podrían evitarse con mayor conciencia ciudadana. Proteger al cóndor significa proteger la biodiversidad de la cordillera, los procesos naturales que mantienen sanos nuestros ecosistemas y parte importante de nuestro patrimonio natural.”
La baja tasa reproductiva de la especie hace aún más compleja su recuperación. Los cóndores alcanzan la madurez sexual cerca de los ocho años y las parejas suelen criar un solo polluelo cada varios años, lo que vuelve especialmente difícil revertir la disminución de sus poblaciones cuando enfrentan mortalidad por causas humanas. Entre las principales amenazas destacan el envenenamiento por cebos tóxicos, la degradación del hábitat y la caza ilegal.
En el marco del Día Internacional del Cóndor, desde la Universidad del Alba hicieron un llamado a fortalecer la educación ambiental y promover acciones de conservación que permitan asegurar la supervivencia de una especie que no solo representa la riqueza natural de la Cordillera de Los Andes, sino también una parte esencial de la identidad chilena.
Fuente: We Comunicaciones.