● La gestión de redes de agua y saneamiento requiere un control preciso de las intervenciones, tanto correctivas como preventivas.
● Las empresas que digitalizan sus operaciones de campo pueden conseguir entre 20% y 30% más de eficiencia en sus cuadrillas gracias a una mejor planificación de las intervenciones.
Reducir las pérdidas de agua potable se ha convertido en uno de los principales desafíos de la industria sanitaria chilena. Según datos de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), durante 2025 el nivel de Agua No Facturada (ANF) alcanzó un promedio de 31,1% entre las empresas sanitarias del país. Y, a su vez, el indicador de Agua No Contabilizada (ANC), que permite aproximarse de manera más precisa a las pérdidas físicas y comerciales del sistema, llegó a 29,8%.
El reto es aún mayor si se considera que la industria se ha propuesto reducir progresivamente estos niveles de pérdidas, con el objetivo de alcanzar 25% en el largo plazo.
Para alcanzar este objetivo, las empresas están realizando inversiones en renovación de redes, sensores, monitoreo y control de presiones. Pero junto con mejorar la infraestructura, existe otro desafío menos visible y cada vez más relevante, el cual es operacional y tiene que ver con hacer más eficiente la operación de las cuadrillas que deben detectar, atender y reparar las incidencias en terreno.
“Una fuga detectada por un sensor es solo el comienzo del proceso. Después hay que conseguir que la información llegue rápidamente al equipo adecuado, asignar la intervención, disponer de los antecedentes técnicos necesarios y asegurar que el problema quede resuelto en la primera visita”, explica Jaime Urquiza, Country Manager de Praxedo.
Eficiencia hídrica
Según datos del Ministerio del Medio Ambiente en 2022, 20 de 26 embalses (77%) presentaban déficit respecto de su promedio histórico, mientras que los caudales promedio de los ríos monitoreados estuvieron 26,8% por debajo de lo habitual. Este escenario evidencia la necesidad de avanzar hacia una gestión cada vez más eficiente y precisa de los recursos hídricos y de las redes de agua y saneamiento.
En este contexto, la digitalización de las operaciones en terreno y el acceso al histórico de las intervenciones permiten reforzar la trazabilidad y facilitar la toma de decisiones. Estructurar el mantenimiento, optimizar rutasy documentar cada actuación, mejora la eficiencia operativa y la calidad del servicio.
Las plataformas de Field Service Management (FSM) permiten conectar en tiempo real a los equipos que planifican las operaciones con las cuadrillas que trabajan en terreno, automatizando procesos como la asignación de órdenes de trabajo, planificación de rutas, acceso a información técnica, registro de las intervenciones y seguimiento de cada reparación.
De acuerdo con datos de Praxedo, las empresas que digitalizan sus operaciones en terreno pueden conseguir hasta un 40% más de eficiencia en sus cuadrillas gracias a una mejor planificación de las intervenciones. Hasta 30% de reducción en costos operativos, principalmente mediante una mejor gestión de desplazamientos y tiempos de trabajo y hasta 20% menos de trabajos repetidos, al disponer los técnicos de mayor información y trazabilidad sobre cada intervención. En suma mayor trazabilidad de las operaciones, con registros digitales y georreferenciados de las intervenciones realizadas en terreno.
“Cuando se habla de reducir las pérdidas de agua, normalmente se piensa en tuberías o infraestructura. Todo eso es fundamental, pero también hay que mirar qué ocurre después de detectar una incidencia. La velocidad y precisión con que se movilizan las cuadrillas puede marcar una diferencia importante en el resultado de la operación”, agrega Urquiza.
La digitalización permite que los equipos de planificación tengan visibilidad sobre la ubicación, disponibilidad y especialización de cada técnico, mientras que las cuadrillas en terreno pueden recibir desde sus dispositivos móviles la información necesaria para ejecutar una intervención y dejar registro de sus resultados.
Para Praxedo, esta gestión de las operaciones en terreno adquiere especial relevancia en un escenario en que el sector sanitario chileno debe combinar inversiones en infraestructura, eficiencia operacional y sostenibilidad del recurso hídrico.
Una solución integrada pone especial énfasis en la conectividad entre oficina y terreno, asegurando que la información fluya de forma bidireccional y en tiempo real. Los técnicos disponen de herramientas móviles que les permiten acceder a sus intervenciones, registrar la información necesaria y trabajar incluso en contextos con conectividad limitada, mientras que los equipos de oficina mantienen una visión global del estado de las operaciones.
Fuente: Vital Comunicaciones.